Todo un éxito el motor de detonación rotativa japonesa que llevaría a cohetes al espacio

Todo mundo conoce bien la misión de Apolo I que llevó al ser humano a la Luna, y quienes se han visto alguna película al respecto, seguro recordarán los cinco enormes motores cónicos bastante característicos.

F-1 era el nombre de sistema de motores que utilizaban combustible líquido a base de oxígeno y keroseno, que suministrados adecuadamente tenían la fuerza para levantar todo el cohete por dos minutos seguidos hasta vaciarse.

Este tipo de motores lograron colocar a cohetes como el Saturno V a 50 kilómetros de altura, con una potencia que hacía sentir a una persona de 70 kilos, como si tuviera 130 kilogramos durante el despegue.

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Pero ya ha pasado varias décadas desde ese gran evento histórico, desde entonces los motores de los cohetes, y los mismos cohetes y sondas han cambiado dramáticamente especialmente para satisfacer la necesidad de un vuelo más seguro que no termine en lamentables explosiones donde ocurren pérdidas humanas.

Los motores más novedosos de los últimos años

Antes de hablar del tema principal, no está de más ponernos al corriente con lo que se utiliza en la actualidad para viajar incluso a planetas más lejanos como Marte y próximamente Venus.

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A partir de la década de los 90’s, principalmente para las misiones de Ariane 5, Ariane 6 y SLS para llevar satélites, se sustituyó el keroseno por otro elemento, el hidrógeno líquido en grandes cantidades.

Ahora la estructura de lanzamiento eran prácticamente un enorme tanque de combustible que se elevaba por los cielos, así que los motores no solamente tenían que llevar el paquete al espacio, también poder elevar su propio suministro masivo de combustible.

Ciertamente no habían demasiados beneficios, pero las agencias espaciales no tenían otro tipo de energía que pudiesen usar como combustible y generen la suficiente cantidad de calor para elevar toneladas de peso.

Para el 2010, la NASA ya realizaba ensayos exitosos para traer los cohetes más potentes jamás construidos que funcionaban con combustible sólido y que se le bautizó como DM-2.

Este motor resultó mucho más potente y seguro para evitar las pérdidas humanas de la tripulación, y era capaz de levantar el peso del cohete y enormes cargas destinadas a la Estación Espacial Internacional.

Y ahora tenemos los motores de detonación rotativa, la nueva adquisición directo de Japón

Este motor nuevamente está diseñado para dejar a los motores a combustión en la historia de una vez por todas, especialmente por los beneficios que destacan incluso de los más recientes utilizados.

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Ahora los cohetes serían mucho más ligeros y eficientes, que elevarían toda la estructura gracias a explosiones hipersónicas continuas diseñadas en la Universidad de Florida Central.

Su funcionamiento básicamente radica en una serie de explosiones que ocurrirían dentro de un canal con forma de anillo en vez de propulsores cónicos o cilíndricos como hasta ahora se vienen usando.

Eso sí, tiene su gran reto que son los tiempos en que se producen estas detonaciones hipersónicas, ya que deben realizarse a un ritmo muy preciso para que no termine colapsado en el suelo, lo que a su vez significa una gran precisión al momento de suministrar el combustible.

Otro objetivo a alcanzar es la de obtener motores que necesiten muy poco combustible para realizar semejante hazaña y no terminen desperdiciando espacio y peso tratando de elevar su propio combustible como los cohetes antes mencionados.

JAXA, la agencia espacial japonesa, han sido los primeros en probar recientemente este tipo de motor de detonación rotativa en lo que sería una simulación muy parecida a una misión de verdad, obteniendo resultados exitosos pese a los obstáculos.

Para hacerlo funcionar optaron por un combustible a base de oxígeno y metano, ideales para generar explosiones lo más controladas posible, lo que ha ayudado también a gastar de forma eficiente y controlado el combustible también.

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Fue así como el cohete S-520-31, finalmente fue lanzado con este nuevo sistema de motores este 27 de julio de 2021 en Uchinoura, obteniendo los ritmos de detonación requeridas y alzando el pilar durante 6 segundos con explosiones a pulsos.

En YouTube ya se puede ver el lanzamiento del S-520-31, que sin duda es bastante diferente a los lanzamientos a los que estamos acostumbrados, pues su ascendencia es rápida, limpia y suave, manteniendo una velocidad rapidísima y constante a comparación de los cohetes que suelen tomarse su tiempo en alcanzar su velocidad máxima, sin duda, es el futuro de los viajes espaciales.