Iniciamos octubre con la noticia de que Elon Musk ha dejado a un lado el asunto de sus misiones espaciales para visitar su más reciente fábrica con sede internacional, específicamente en los límites rurales de Berlín.
¿Por qué Musk tendría que visitar una fábrica teniendo tan apretada agenda? Básicamente porque esta sede se trata del punto donde partirá su expansión en toda Europa. Berlín prácticamente está ubicado en el corazón de Europa, y será el eslabón madre de lo que sería una red extensa de otras sucursales en el futuro.
Esto ha sido una excelente noticia para esta industria si tomamos en cuenta que su inauguración lleva atrasado por meses, pero Musk ha llegado para supervisar de primera mano lo que sería los últimos toques para finalmente poner en marcha la llamada fábrica Berlín-Brandeburgo.
Sin embargo, todavía hace falta algo más para cortar el listón, y es calmar las quejas y reclamaciones del movimiento ecologista.
Todavía no inician la fabricación de autos y ya se quedó sin agua
Una fábrica de autos eléctricos como Tesla con su capacidad de producir 500.000 autos, requeriría de 3.6 millones de metros cúbicos de agua tan solo en un año para lograr la producción, todo sin contar toda la contaminación y sustracción de agua que se requiere para otras actividades como la minería que extrae los metales necesarios para fabricar los componentes eléctricos.
Obviamente a la Asociación del Agua Strausberg-Erkner no le hace nada de gracia esta impactante cifra que equivalen a 1.400 albercas olímpicas, que en vez de los 3.6 millones solamente le podrían otorgar 1.4 millones de agua potable.
Y no se trata de tacañería, también de salvaguardar el suministro del agua potable a la ciudadanía, pues Tesla le estaría robando el 30% del agua que se necesita para abastecer a los más de 40.000 habitantes de la localidad, lo suficiente para cortarles el suministro a familias de algunas zonas menos favorecidas.
Pero poco se habla del efecto dominó que traerá la apertura de esta inmensa fábrica que tiene tanto sus pros como sus contras. Por ejemplo, se estima que se abran 12.000 puestos y la incrementación de actividad económica, creando la posibilidad de que las zonas aledañas comiencen a crear nuevos negocios.
Esto en términos socioeconómicos pinta de maravilla, pero también esto significa que trabajadores extranjeros lleguen a vivir a la localidad, se construyan más casas o incluso suburbios para ellos y sus familias, además la nueva actividad económica sugiere más infraestructura y necesidad de recursos como el agua.
André Bahler, el presidente de la asociación, ya se muestra preocupado del interés económico se situé por encima de las necesidades de agua potable de la ciudadanía, y empiecen los problemas de escasez de agua también para los negocios y fábricas ya existentes.
Bernard Tourillon, director de la empresa canadiense Uragold que actualmente es la encargada de producir materiales para la fabricación de este tipo de autos, menciona que las cifras que ha mencionado Tesla solo es una fracción de lo que conlleva fabricar un automóvil, pues esta tiene muchas partes que a su vez, proceden de otras fábricas que necesitan agua para su producción.
Eso no es todo, la codicia económica del gobierno local ha permitido que la inmensa fábrica con un tamaño de 84 campos de fútbol, sea acreedor de un espacio considerado como zona protegida por la cantidad del vital líquido que guarda en su subsuelo.
Sólo los ciudadanos de la localidad de Brandeburgo saben lo que han sufrido al ser una de las regiones con más sequías en toda Alemania, por su lado, Elon Musk asegura que ese sitio goza de una gran cantidad de agua a su alrededor, de lo contrario «los árboles no crecerían ahí», mencionó anotando la gran cantidad de vegetación del lugar.
Pero el ministro de Medio Ambiente de Brandeburgo sabe que no tienen el agua que Musk exige, hasta ahora ya ha otorgado los 1.4 millones de litros que se necesitan para iniciar con la primera etapa del proyecto, pero no pretende otorgar los 2 millones de litros que Musk ha mencionado necesitar en el futuro, de hecho, el ministro menciona que el desarrollo de este proyecto no debería ni de continuar.
Elon Musk asegura que tomará las medidas necesarias para conservar el agua, aunque no ha especificado cómo
Durante la entrevista realizada por Bloomberg Green en agosto, fue desafortunado que pese a todas las evidencias y hechos sobre la falta de agua en la región alemana, Musk se riera de las preguntas del entrevistador cuando le preguntó sobre el asunto del suministro de agua local.
Además, agregó que solo hacía falta mirar a su alrededor para darse cuenta de la cantidad de agua que hay, y que todo el asunto del agua le parece ridículo pues asegura que llueve mucho, y de haber tal escasez de agua, el lugar sería un desierto.
Pero está más que claro que las cosas no son tan sencillas y los movimientos ambientalistas están dispuestos a ponerle freno a la fábrica que no solamente fabricará automóviles, también produciría baterías con todo y la contaminación que esta atraerá, sin mencionar la destrucción del ecosistema en la zona de construcción del inmenso inmueble.
Tesla, sin embargo, se ha sabido defender con un informe que asegura refleja el impacto anual que tendrá la fábrica. En este informe, existe una contrariedad con lo que Musk asegura a la prensa, mencionando que en efecto, sí hay una preocupación por el tema de la escasez de gua provocado por los cambios inesperados del cambio climático.
Es decir, no porque hoy llueva mucho y exista una reserva de agua dulce natural, significa que continuará ahí dentro de diez o cinco años, de hecho, los estragos del cambio climático han tenido tal escala que ya no se puede predecir a ciencia cierta lo que ocurrirá el próximo año.
Por ello, Tesla reivindicó su postura pasando de un problema «ridículo» a algo tangible, y que ha merecido reformular la producción de vehículos en esta fábrica alemana para que consuma menos recursos posibles a comparación de otras fábricas.
Mencionaron para Bloomberg que se estará implementando un novedoso diseño de fabricación más eficiente en Texas y Berlín-Brandenburgo para minimizar la cantidad de agua utilizada en la fabricación de autos y celdas.
Sin embargo, aún falta convencer a las autoridades de la localidad, por lo que se les ha hecho llegar el informe para su análisis y las proyecciones a largo plazo. Sin embargo, todo parece señalar que nada va a detener al grande de los autos eléctricos.
Sin importar la resolución final, Musk está convencido de que la fábrica finalmente entrará en labores en noviembre o diciembre a más tardar donde empezarían a producir el Model Y, para luego pasar al Model 3 lo más rápido posible.
Además, su más grande ambición es la de poder producir a gran velocidad, entre 5.000 a 10.000 vehículos en solo una semana para finales del 2022, pero se presume que aún no saben cómo llegarán a este objetivo, y para eso quiere tener en su plantilla laboral a personas altamente capacitadas, talentosas y con ganas de trabajar arduamente para levantar la nueva fábrica.
También se ha mencionado que las operaciones se realizarán de forma gradual, iniciando con la producción de automóviles, y posteriormente echarán a andar la fábrica de baterías, mientras tanto estarán utilizando las baterías que se están produciendo actualmente en China.
Tesla podría implementar ideas de otras empresas para zafarse de problemáticas medioambientales
En otras partes del mundo ya se están implementando procesos e innovaciones para conservar el agua, tal y como reporta la Asociación Europea de Fabricantes y Automóviles (ACEA), que inició sus labores en pro del medio ambiente desde 2005, logrando reducir casi en un 45% la utilización de agua en la fabricación de coches en 2019.
Además, la fabricación de coches no es lo único que consume agua potable, también otras áreas de las fábricas donde también han creado nuevas normas para minimizar el consumo en dichas instalaciones, logrando disminuir más de un 42% la utilización del vital líquido para otros procesos.
La empresa Audi está cada día más comprometido a dejar de consumir agua potable para sus vehículos, implementando un sistema de ciclo cerrado de agua. Esto ya se ha empezado a utilizar en su fábrica en México donde han dejado de generar aguas residuales.
También cuentan con un depósito de agua que se abastece con agua de lluvia, logrando recaudar hasta 240.000 metros cúbicos de agua de lluvia cada temporada. En su sede en Ingolstadt, Alemania, Audi ya cuenta con sistemas de filtrado y tratamiento de aguas para su reutilización.