¿Por qué se pintan los aviones principalmente de blanco?

Para las generaciones actuales los aviones siempre fueron de color blanco, por eso cuando vamos al aeropuerto o vemos un avión pasar en el cielo, ni siquiera nos detenemos a cuestionar el porqué de su constante color blanco.

Posiblemente para las personas más familiarizadas con la temática militar, pueda asegurar que haya visto aviones verdes, pero fuera de estos, los aviones comerciales e incluso los helicópteros civiles suelen ser completamente blancos.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, los aviones de pasajeros solían ser plateados, pero no fue hasta después de esta fecha histórica cuando comenzó la tendencia de pintar de blanco los aviones hasta la fecha, y hay una razón de peso.

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Aviones fáciles de mantener y mucho más frescos

Aunque a primera vista el color plateado es un imparable reflejante de la luz, lo cierto es que sus colores también tienden a absorber calor.

Un efecto muy similar cuando estamos debajo de un techo de lámina en un día soleado y muy caluroso, donde podemos sentir incluso la emanación de calor proveniente del techo.

Posteriormente se dieron cuenta que el blanco era el mejor para reflejar el sol, absorbiendo una cantidad mínima de calor que luego se traspase a los interiores.

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Fue así como el blanco evitó que los aviones se convirtieran en hornos voladores en aquellos lugares más calurosos, algo que no solo afecta a los pasajeros, también a los aparatos que lo mantienen en el aire.

Y es que es común encontrar componentes de plástico o que podían colapsar con el aumento de las temperaturas, por ello debían optar por un tono que también sea capaz de expeler los rayos ultra violetas, evitando accidentes y rápidos desgaste de la maquinaria y electrónica del avión.

Y eso no es todo, también descubrieron que tener aviones completamente blancos (como lo eran antes) suponía gastar menos en renovar la pintura de acuerdo a las tendencias, por ello sacrificaron el factor estético al momento de adoptar este tono.

También una cuestión de dinero

Además, los ahorros fueron importantes tomando en cuenta que el avión necesitaba de varias capas y sellantes en enormes cantidades (aproximadamente 500 litros) y bastante costosos.

Dichas capas no solamente se traduce en grandes costes, sino también en el peso que estas suponen. Y es que al tener muchas capas de pintura de otros colores, esos 500 litros también significan 500 kilos de peso a tener en cuenta para que el avión alce el vuelo, que también significa más quema de gasolina.

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Afortunadamente, el blanco es un tono que se mantiene por mucho más tiempo gracias a sus propiedades reflectivas, a comparación de otros colores más intensos que suelen absorber mucho más calor, y por lo tanto, se desgastan con más rapidez.

Es bastante difícil ver signos de oxidación si la pintura es negra o rojo oscuro, también otros colores pueden hacer que pase desapercibido fisuras o fugas de líquido que pueda tener el avión.

El tono blanco, por otro lado, hace que todo esto sea evidente incluso a primera vista, convirtiéndolo en excelente aliado al momento de realizar inspecciones y reparaciones de rutina, y haciéndolos mucho más seguros para los pasajeros.

La tecnología actual permite que ya podamos tener aviones de colores

Ha pasado mucho tiempo y tal vez ahora ya está tan arraigado el tono blanco en los aviones que es difícil de concebir aviones de colores aunque la modernidad ya lo permita.

Aun así, actualmente podemos ver aviones bastante coloridos surcar los cielos, incluso marcas de alto prestigio han utilizado estos vehículos voladores para poner propaganda en el aire, como el famoso avión comercial de Japón que se disfrazó completamente de Pikachu para atraer la atención de los turistas amantes de Pokémon.

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Esto ya es posible gracias a selladores de pintura más modernos como el PPG o PR-2870 que permite pintar los aviones de cualquier color posible y aun así mantener la temperatura interna del avión como si estuviese pintada completamente de blanco.

Además previene mejor la corrosión manteniendo el chasis lejos de cualquier fluido, manteniendo los colores brillantes y además tienen menos impacto ambiental por compuestos volátiles que pudiesen liberarse en el aire.

Eso no es todo, estos nuevos selladores y pinturas  ayudan a que cualquier objeto que se aproxime a gran velocidad se deslice sobre la superficie del avión en vez de impactar, como es el caso de agua, insectos y otros cuerpos como el hielo.

Desde luego, esto también significa avances en su aerodinámica, reducción de costos por limpieza, deshielo y desde luego, hacen que se vean espectaculares como si hubiesen sido pintados ese mismo día.