La gente es cada vez más incapaz de controlar sus emociones y eso es un hecho en medio de una actualidad basada en actividades fías como el consumismo, la dependencia a la tecnología, las crisis económicas que provocan incertidumbre, entre otras cosas.
Cuando los humanos no somos capaces de detectar, comprender y controlar nuestras emociones, somos un blanco fácil para los depredadores que habitan en este mundo frívolo, porque resulta que ellos sí saben cómo controlarnos sin que nos demos cuenta.
¿Has notado que los comerciales de Coca-Cola no venden su refresco en sí, más bien calan en la importancia de la familia y compartir momentos preciosos con un vaso de refresco?, ¿qué te parece esos comerciales de automóviles que ni siquiera te dicen las actualizaciones técnicas, solo que te sentirás libre y capitán de tu propio rumbo manejando sus automóviles?
Esta nueva era del consumismo está lleno de mensajes y estímulos emocionales subliminales que muchas personas no son conscientes de ello por el propio desconocimiento de lo que le estimula, lo que siente al ver algo, toda esa falta de autoanálisis y autonocimiento.
Y esto no solo se limita en el ámbito consumista, también al mundo financiero que ha logrado que muchas personas entren al mundo de la bolsa de valores, inversiones, forex y cuantas actividades que, según las redes sociales y expertos vende humos, es la oportunidad perfecta para ganar dinero al por mayor y dejar de trabajar.
«Sé su propio jefe», «toma las riendas de tu economía», «obtén libertad financiera», «es el mejor momento para invertir», etc., son los mensajes que inundan el internet con la promesa de que es ahora o nunca el momento para ganar dinero, y si lo espera dos veces, esta oportunidad de oro se acabará.
Menciona Warren Buffet en su artículo de opinión, que los mercados financieros ya están completamente adaptados y diseñados para que el paciente gane lo que el impaciente pierda. En pocas palabras, hace falta un perdedor para que haya un ganador, y ellos están dispuestos a meter a la jugada gente que está más que claro que perderán.
Por ello Buffet anima a las personas a pensar con la cabeza fría y con todos los conocimientos necesarios a su favor, la cual significan muchos años de aprendizaje, análisis, comprensión de todos los haberes y haceres financieros, y no simplemente pretender que con una aplicación que te «enseña cómo hacerlo», llegar y superar a un experto y profesional de décadas en finanzas.
Todos estos estímulos que nos bombardean por todas direcciones en internet, ha dado pie a este fenómeno que atrae a personas impulsivas, soñadoras y un tanto ingenuos que se guían por el miedo: FOMO.
¿Qué es el FOMO y cómo saber si he caído en él?
FOMO es el acrónimo en inglés de ‘Fear Of Missing Out’, o bien, miedo a perderse algo, que ocurre cuando vemos que muchas personas están aprovechando algo y nos entra esa ansiedad y temor de no estarlo aprovechando también y quedarse fuera del juego.
Si bien puede adaptarse a muchas circunstancias de nuestra vida, en términos económicos y financieros, este miedo se ha convertido en una excelente herramienta, y lo peor de todo es que los que ganan con eso se encargan de fomentarlo sin que sus víctimas se den cuenta.
«Aprovecha últimos días», «ya quedan pocos cupos», «sólo tienes unas horas para aprovecharlo», «el Bitcoin registra su mínimo valor y todos están empezando a comprar», y estos son sólo algunos ejemplos de cómo los pacientes ganan, con lo que los impacientes pierden.
Tampoco no se trata de algo nuevo de esta época, pero sí ha tenido un gran repunte debido al auge de las rede sociales y esa necesidad de estar conectados no solo con nuestro círculo de conocidos, también con lo que sucede en todas partes del mundo.
El gran flujo de información a la que estamos expuestos todos los días es impresionante a comparación de aquellos tiempos donde solo consumíamos televisión y el periódico cuya narrativa es muy formal. La libertad que trae consigo el internet también incluye trampas escondidas.
Por eso es fácil caer ante las tentaciones que nos trae el internet constante mente como cuando un precio que sube y sube, entrando esa emergencia a aprovechar la situación y perseguir el beneficio que viene con esa gran noticia.
Sin embargo, los economistas profesionales que conocen el comportamiento de las finanzas lo suficiente para predecir lo que sucederá, saben que actuar emocionalmente a las noticias (por más que están actualizadas) implica entrar tarde al mercado lo que trae sus consecuencias.
La recomendación de economistas profesionales es la de no actuar por impulsos y meras emociones, pues esta es la razón principal por la que los errores ocurren con mayor frecuencia, incluso aquellos que son obvios y eventuales. El mundo de las finanzas es para el que piensa con la cabeza fría.
Es así como entramos sin querer al juego bien planeado del FOMO, sembrado por personas que buscan la atención de gente que consume contenidos y publicaciones tan pronto y como esta es publicada por quienes tienen miedo de estarse perdiendo una oportunidad única, y que lamentablemente están tan cerca de nosotros como en las noticias de nuestro timeline o anuncios en redes sociales.
Lo peor del FOMO es que nunca se extingue, pues tan pronto y como vea una publicación que le resulta relevante y satisfaga esta necesidad de saber lo último, este tiende a aparecer porque sabe que pronto habrá otra noticia al respecto, un seguimiento, una nota complementaria, entre otras.
La única manera de curar este miedo es simplemente actuando conscientemente, como dijimos antes, teniendo una cabeza fría y buscando siempre aprender más sobre este mundo. Porque es así como muchos expertos, ni siquiera abren aquella nota espeluznante o que trae magníficas noticias porque sabe cómo se comporta en realidad el mundo de las finanzas, sabiendo discriminar entre el morbo e información realmente sea útil y que aporte.
Otra posible solución, o al menos punto de equilibrio, es generar contenidos que sean un contrapeso, por ejemplo, que eduque a los interesados cómo no caer ante la especulación, acciones de alto riesgo, cómo pensar a mediano y largo plazo, y que además estos discursos puedan ser valorados.
Ya que desafortunadamente, estas narrativas que ayudan a los impulsivos a poner el freno y analizar antes de arriesgarse, han sido infravalorados y ridiculizados, normalmente por la excusa de que son consejos de gente vieja que ‘la tuvieron fácil en su tiempo’ y ‘no conoce el mundo financiero actual’, algo que se ve mucho especialmente con el tema de las criptomonedas.
FUD: El arte de manipular a inversionistas emocionales para ganar lo que pierden
FUD es el acrónimo de ‘Fear, Uncertainty and Doubt» (miedo, incertidumbre y duda), es una técnica maliciosa que se ha visto últimamente en el mundo de las criptomonedas, y que básicamente consiste en sembrar miedo y dudas sobre la viabilidad de algo.
Estas personas empiezan a desprestigiar un evento, donde resalta que esta narrativa negativa ni siquiera está fundamentada en datos o fuentes de confianza, pues lo manejan como opinión de un ‘experto’ o ‘gurú’, solamente basado en noticias muchas veces fuera de contexto o distorsionadas a propósito.
Una vez que estas personas han conseguido desanimar al público, este aprovecha la oportunidad para obtener su recompensa, que puede ser una oportunidad que otros desaprovecharán o para hacerles consumir sus propios productos prácticamente poniéndole el pie a la competencia.
Una forma más simple de verlo es como si alguien quisiera comprar el último de su chocolate favorito de la estantería que además está en oferta, y cuando ve que alguien más se lo quiere llevar, le comenta cosas como que está en oferta porque está vieja, es de mala calidad, y que ni la oferta vale el pagar por ella, una vez que el otro cliente se va decepcionado, este termina llevándose el chocolate.
Como podemos ver, el internet es toda una jungla que puede darnos tantos beneficios como exponernos a muchos otros peligros, desafortunadamente, las viejas generaciones y las muy nuevas, desconocen muchos de los peligros a los que se puedan enfrentar.
De ahí la importancia de saber controlar nuestras propias emociones, educarse sobre cómo funcionan fenómenos como el FOMO y FUD para no caer en la trampa de otros, algo que se logra obteniendo conocimientos, habilidades y también la actitud correcta para no dejarse llevar por el canto de cualquier sirena.