Los árboles nos ayudan a esperar el autobús

Hay días donde no son los más indicados para salir como aquellos lluviosos, bastante fríos o extremadamente calurosos, donde tendemos a resguardarnos mientras sea posible.

Pero esperar el autobús en la intemperie es algo que muchas personas deben hacer diariamente pese a las condiciones climáticas desfavorables, y es ahí cuando incluso 5 minutos de espera parecen una eternidad.

Aquellas paradas que cuentan con una caseta pueden ayudar un poco más, brindando un asiento y un pequeño techo para resguardarse mientras miramos el teléfono, conversamos o leemos, pero no siempre encontramos un lugar disponible.

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Es aquí cuando nos damos cuenta de la importancia y el valor de la naturaleza, cuando un gran árbol en las paradas de autobuses nos cubre del sol, la lluvia y la nieve, haciendo de la espera algo más llevadera.

Si alguna vez experimentaste una profunda gratitud con los árboles, debes saber que no eres el único, de hecho, existe una investigación que busca explicar cómo la presencia de árboles en las paradas está ligada a una espera más placentera.

Y que de hecho, estos dos factores combinados pueden provocar que nuestra percepción del tiempo y nuestro ánimo del día cambien, un fenómeno psicológico bastante interesante.

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Este estudio comprueba cómo el tiempo parece ir más lento en la parada cuando más incómodo estás

«Percepción del tiempo de espera y paradas de los pasajeros rodeados de cinco ambientes», es el título del estudio realizado por Marina Lagune, Andrew Guthrie, Yingling Fan y David Levinson, publicado en Digital Conservancy Libraries.

En él encontramos los resultados obtenidos tras analizar datos de 822 pasajeros encontrados en 36 estaciones de trenes y paradas de autobuses en Twin Cities, Minneapolis.

Desde luego, las paradas y estaciones fueron elegidas por sus características circundantes diversas para ver cómo los sujetos de investigación percibían el tiempo de espera y si se podía encontrar un patrón.

Para ello, se recopilaron datos como el tiempo de espera reales de los pasajeros, todo a través de un sistema de vídeo, además de las respuestas obtenidas por una encuesta que se les realizaba.

En dicha encuesta simplemente se les preguntaba sobre cuánto tiempo piensan que han esperado por su transporte y su percepción sobre el transcurrir del tiempo.

La conclusión del estudio

No es una sorpresa los resultados obtenidos, donde se muestra que los pasajeros tenían una tendencia a la alza de percibir el tiempo más lento al esperar, incluso si la espera era relativamente corta.

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Con tan solo dos minutos y treinta segundos de espera, muchas personas se mostraban frustradas al grado de percibir el tiempo transcurrido como cinco minutos y medio, es decir, su mente percibía el tiempo 19% más lento.

Por el contrario, en algunas situaciones donde los pasajeros esperaban alrededor de diez minutos, las personas percibían que habían transcurrido siete minutos, entonces ¿cuáles fueron los factores que alteraban esta percepción?

El tráfico de vehículos, la contaminación ambiental y los árboles en las paradas eran las causas más recurrentes de acuerdo a las encuestas.

Como es de imaginarse, la contaminación y el tráfico incomodaban a las personas causando que la percepción del tiempo fuese más lenta, e incluso en las esperas largas causaba irritabilidad y frustración.

Pero cuando las personas sentían que había pasado menos tiempo coincidían en las paradas con árboles alrededor, con un efecto tan positivo que incluso contrarrestaban a las del tráfico y contaminación.

Este estudio podría ser de gran valor para las estaciones y paradas del futuro, donde plantar árboles podría favorecer y mejorar las condiciones adversas que tanto aquejan las grandes urbes llenas de contaminación y tráfico.

En realidad, una gran noticia

Estas son excelentes noticias incluso para las autoridades, pues no se requeriría de tecnología de punta o construcciones de casetas aclimatadas para mejorar la experiencia de las personas, solo un par de árboles que nos regala la naturaleza.

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Además, no hay tecnología ni obra pública que brinde más bienestar visual y psicológico que ver un árbol, que además ayudaría a mejorar las condiciones de aire que tanto nos aqueja.

Esto es algo que ya se está practicando incluso sin un estudio, pues es un sentimiento innato de las personas el sentir bienestar y protección al estar bajo un árbol, razón por las cuales en algunos países estos árboles urbanos son protegidos por las autoridades y son intalables e irremovibles.