Lechuga y gusanos, el comienzo de la comida en el planeta Marte

Las misiones espaciales son cada vez más lejanas y de mayor duración para los astronautas, principalmente para los que pasan meses en la Estación Espacial Internacional, pero ¿qué pasará cuando el ser humano tenga que asentarse por un tiempo en la Luna o en Marte?

Siempre es una gran preocupante que las personas tengan lo imprescindible: oxígeno, agua y alimentos para poder sobrevivir, pero mientras los dos primeros pueden almacenarse de forma indefinida, existe una gran preocupación por los alimentos que pueden entrar en estado de descomposición.

Por ello, desde hace ya varias décadas se ha estado estudiando cómo hacer crecer la comida en el espacio, donde los vegetales necesitan de las condiciones óptimas para sobrevivir y reproducirse, pero ¿cómo lograr eso en el espacio al muy estilo de las patatas de la película ‘Misión Rescate’?

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En esta película podemos ver un escenario que puede volverse realidad, y es la imposibilidad de volver a la tierra por algún evento no planeado como una descompostura de la nave espacial o eventos espaciales que retrasen el proceso.

En ese caso, el ser humano tendrá que ser capaz de cultivar o criar su propia comida para poder sobrevivir de forma indefinida hasta que el problema sea resuelto o logre llegar ayuda la cual no llegaría en un par de días.

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Se estima que un viaje de ida con la tecnología actual puede tomar alrededor de 400 días si se toma en cuenta cuestiones como gravedad, distancia y que las naves tripuladas pueden ir más lento.

Europa participa en el proyecto MELiSSA para desarrollar alimentos en misiones extensas

MELiSSA (Alternativa al Sistema de Soporte Vital Micro Ecológico, por sus siglas en inglés), es un proyecto que se está realizando colectivamente entre 15 socios y 50 organizaciones alrededor del mundo donde participa también la Agencia Espacial Europea en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Aquí se continúan los esfuerzos realizados desde el año 2005 donde un equipo de canadienses, belgas y españoles se han encontrado desarrollado una tecnología que permita producir alimentos en el espacio a través de sistemas de recuperación de agua atmosférica, principalmente CO2 y otros residuos orgánicos.

Este proyecto sin duda es a largo plazo, pues se requiere de mucha investigación, experimentación y prácticas en un entorno que simule un entorno fuera de nuestro planeta. Este proyecto culminaría en una quinta fase donde la tecnología y sistemas de comunicación finalmente sean transferidos, pero pasará mucho tiempo para llegar a ese punto.

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Se espera que el proyecto sea todo un éxito cuando se logre una réplica funcional de un ecosistema terrestre en el espacio, utilizando tecnología alimentada de luz solar y obteniendo nutrientes de minerales y otros residuos que pueden encontrarse en el sustrato de otros planetas.

Las bacterias son una pieza fundamental en el desarrollo de estos alimentos

Los experimentos realizados en la Universidad Autónoma de Barcelona ha consistido en utilizar varios tipos de bacterias como termófilas anoxigénicas, fotoheterótrofas, nitrificantes y fotosintéticas, además del uso de hongos para incentivar el proceso de degradación que aporte nutrientes al sustrato.

Es así como ya se han creado las primeras barras comestibles dotadas con microorganismos, las cuales han sido alimento de roedores de laboratorio para corroborar si estas bacterias y hongos son adecuadas para el consumo y nutrición adecuada.

Vegetales como la lechuga también han sido cultivados en Barcelona a través de espirulina y otros suplementos dietéticos que se extrajeron con ayuda de cianobacterias, pero también se ha estudiado la eficiencia de otros comestibles como las patatas, remolachas y trigo que posiblemente formen parte del menú vegetariano espacial.

De momento resulta lejana la idea de que se puedan obtener fuentes comunes de proteína animal en el espacio como carne de res, cerdo, pescado o aves, pero existe una alternativa que en muchos países se aprovecha, como la proteína de insectos y otras criaturas como los gusanos.

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Si el sector de carne artificial elaborada a partir de células madre sigue su curso y se vuelve un proceso más sencillo, también podría implementarse muy en el futuro en el menú de viajes espaciales.

A la par, también se estudiarán otros procesos importantes para el cultivo de vegetales espaciales como sistemas de tratamiento de agua, y aunque ya se han dado grandes pasos al respecto, posiblemente no veamos algo más concretado hasta dentro de 10 años.