Las pantallas de TV y teléfonos podrían estar alcanzando su máximo de tamaño

Si alguna vez te has preguntado cuál fue el primer teléfono móvil en la historia y cómo lucía, entonces echa un vistazo al Dynatac 8000x de Motorola, que fue desarrollado y comercializado en 1983.

Este bloque blanco con una enorme y gruesa antena fija en su parte superior, pesaba casi un kilo, y medía de alto 33 centímetros, así es, más grande que una regla de medir escolar. Tremendo aparato tenía una batería con autonomía de una hora.

Lo que lo hacía ver tan futurista en aquella época además del hecho de que podías sostenerlo con una sola mano y no depender de un cable para comunicarte, es que tenía una pequeña pantalla que apenas y ocupaba un lugar entre tanta tecla y el inmenso auricular.

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La pequeña pantalla en forma de tira se trataba de un display LED de 7 segmentos de color rojo que sobresalía de su pantalla fluorescente de vacío donde se podía visualizar los números que se tecleaban y otra información como que era momento de ponerlo a cargar durante 10 horas para poder utilizarlo por una hora más.

Con la llegada de la década de los 90s y la fiebre de las empresas tecnológicas como IBM, llegó el primer teléfono inteligente, aunque en aquel entonces no se utilizaba ese término hasta varios años después, presentándonos al GS88 de Ericsson.

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Para entonces ya contábamos con teléfonos mucho más pequeños y altamente ligeros con mucha mayor autonomía gracias a los avances en esos diez años, y es aquí donde Ericsson se puso creativo para diseñar el primer teléfono inteligente con pantalla táctil.

Con una apariencia similar al famoso Nokia 3210, el GS88 de Ericsson tenía la capacidad de expandir su pantalla removiendo el teclado numérico que se abría como una puerta con bisagra, solo para descubrir el verdadero tamaño de la pantalla en formato horizontal monocromático.

Para otros, el verdadero teléfono inteligente lo trajo IBM con su modelo Simon Personal Comunicator, que parecía una placa de plástico completamente plana y recta, en el centro contaba con una pantalla monocromática con una resolución de 160 x 293 píxeles, el cual era sensible a su propio stylus con aplicaciones que permitían dibujar y escribir.

Como todas pantallas monocromáticas, era casi imposible utilizado en entornos abiertos con el sol de mediodía, hasta que llegó Symbian OS con su pantalla de 3,5 pulgadas, 120×360 píxeles de resolución y pantalla retroiluminada.

Desde entonces, las pantallas de los smartphones empezaron a innovarse a una velocidad donde muy difícilmente podíamos ponernos al día, incluso algunos han llegado a sorprendernos con sus características hibridas entre teléfono y tablet como el Samsung Galaxy Note del 2011 cuyas dimensiones definitivamente no podrían entrar en el bolsillo del pantalón.

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Y es aquí cuando ya empezamos a hablar temas de practicidad donde debemos considerar hasta qué punto podríamos tolerar que la pantalla de nuestro teléfono siga creciendo, que las pantallas exageradamente grandes se hayan ido tan pronto como vinieron nos dan una pista.

Y es que ahora las empresas telefónicas en vez de hacer más grandes sus dispositivos, se han enfocado en utilizar al máximo el espacio disponible desapareciendo los bordes de plástico y el botón de inicio, al grado de ahora tener únicamente una pantalla con teclado digital.

Samsung se dio cuenta que la gente no tenía donde poner sus Galaxy Note pero que al mismo tiempo la idea de tener pantallas inmensas era simplemente genial para ver vídeos e incluso tomar notas, dibujar y utilizar ciertas aplicaciones de trabajo.

Apple también notó las opiniones contrastantes de los consumidores y ahora luchan por mantener sus teléfonos lo suficientemente compactos pero maximizando el área de la pantalla, de hecho, fue la empresa de la manzana que empezó con la tendencia de la reducción de los bordes, algo que en el momento fue atacado con burlas por ser novedades ridículas y sin relevancia.

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¿Y qué hay de las pantallas para televisión?

Aunque no lo creas, la primera pantalla plana data de 1958 y llegó en manos de Philco Predicta con su pantalla de tubos de rayos catódicos que estuvo demasiado adelantado a su época causando un fracaso en su llegada a los hogares.

Pero cuando por fin obtuvimos la tecnología necesaria para hacerlos comercializables y accesibles al público en general, es que empezamos a ver una evolución increíble en las dimensiones y tipos de pantalla que podríamos llevar a casa.

Actualmente podemos ver pantallas tipo LCD, LED, Plasma, VGA, Touchscreen y más, incluso en el sector de las computadoras también encontramos tipo QLED, OLED, AMOLED y más, pero  dejando a un lado sus cuestiones de luminosidad, contraste, resolución y más, ¿qué tan grande han llegado a ser?

Como referencia, para 1997 las pantallas LCD podrían llegar a medir hasta 22 pulgadas, mientras que actualmente ya podemos ir a comprar una SmartTV de hasta 75 pulgadas bastante asequibles, y aunque ya podemos ver TVs de hasta 100 pulgadas como las de Sony, definitivamente estarán reservadas para cierto tipo de público.

Lo que hizo que la expansión de las pantallas no fue tanto la tecnología, sino más bien la llegada del formato 16:9, es decir, la característica forma rectangular que ahora tienen todas las pantallas, de lo contrario, ¿te imaginas una pantalla cuadrada de 80 pulgadas?, simplemente no cabría en ningún hogar promedio.

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Gracias a este simple pero determinante cambio, abrió las puertas para empezar a trabajar en cuestiones de resolución, calidad de imagen y el tamaño de la pantalla sin ataduras.

Es impresionante ver cómo hace tan solo 15 años el Apple Cinema Display utilizada para los ordenadores y que contaba con apenas 30 pulgadas era la sensación y la novedad de la época, y los usuarios que trabajaban y jugaban en estas pantallas se sentían en el paraíso.

Ahora con la llegada del formato HDMI tanto en las pantallas de TV como en los ordenadores, hasta se puede utilizar un TV de 70 pulgadas para hacer un archivo de Excel con mucho estilo.

Entonces, si quisiéramos tener nuestro propio cine en casa en el futuro, ¿para entonces podríamos tener incluso pantallas de 200 pulgadas sin depender de un proyector? Las grandes empresas tecnológicas sugieren que posiblemente no sea el caso.

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Las empresas tecnológicas no ven fiable que las pantallas sigan creciendo, y aunque la tecnología sí nos permite poder romper récords de tamaño, son las cuestiones prácticas las que están estableciendo los límites.

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La idea es que estas pantallas se vendan en masas para el público general, pero ¿a cuántas personas se les haría práctico tener una TV de 100 pulgadas? Definitivamente no a la gran mayoría.

No solo por las dimensiones de las habitaciones, incluso el tema de transporte desde las fábricas a las tiendas no es factible en términos de logística, y para los clientes tampoco sería sencillo trasladarlas de la tienda a su casa y hacerla entrar por una puerta de tamaño promedio.

Sucede lo mismo con los móviles, pues son tan vitales para vivir nuestra vida cotidiana, que no tener un dispositivo que entre en nuestro bolsillo podría suponer un impedimento y desincentivar la compra de esos productos como ya se vio antes.

¿Será entonces que estemos ante el fin inminente de la evolución de pantallas? Claro que no, después de todo, las empresas siempre hacen lo posible por estar un pie en frente de su competencia, trayendo algo único e innovador.

Y no hace falta esperar muchos años en el futuro, de hecho ya empezamos a ver los primeros intentos de teléfonos plegables que prácticamente nos otorgan una mini tablet por el tamaño de un teléfono normal.

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Algunas que ya están en el mercado son la Samsung Galaxy Z Fold que cuenta con dos pantallas de 7,6 pulgadas cada una, así como el Huawei Mate Xs con dos pantallas de 6,6 pulgadas, que al desplegarse nos otorga una pantalla de 8 pulgadas sin ninguna clase de borde en medio.

Y en el mundo de las televisiones también vemos esperanzas con la llegada de las televisiones enrollables de LG, como el modelo Signature OLED TV R que aunque su principal característica es poder enrollar la pantalla para ocultarla dentro de un mueble, también puede dar pistas para traer un mayor tamaño de pantallas factibles.

En el futuro posiblemente podamos comprar nuestra televisión de 100 pulgadas completamente enrollada en una práctica caja fácil de trasladar. Pero eso sí demorará un poco en llegar a los hogares comunes pues los precios de este tipo de pantallas son exorbitantes.