Tendemos a pensar que tener el dinero justo que cubra todas nuestras necesidades, nos alcance para esos gustitos y que nos sobre para ahorrarlo, es llevar nuestras finanzas bien, pero nada más lejos de la realidad.
Todo parece estar bien mientras nuestra vida transcurra de la misma manera pero, ¿qué pasaría si existiera alguna emergencia o cambio de rumbo en tu vida?
¿Tienes suficientes ahorros si tuvieras un accidente que no te permitiera trabajar por varios meses?, ¿podrías mantenerte estable si te despidieran y tuvieras que pasar un año buscando trabajo?
Imagina que tu casa sufre un incendio o un robo a gran escala, o requieras pagar una operación quirúrgica muy costosa.
Sabemos que son escenario que nadie quisiera plantearse en la cabeza, pero debemos tener los pies sobre la tierra y no descartar que la vida pueda ser caprichosa, donde un día estamos arriba y al siguiente abajo.
Vivir con el salario justo es peligroso para tu estabilidad personal si cualquier gasto inesperado te priva de cosas o te deja endeudado. ¿Te sientes identificado?
Afortunadamente es algo que se puede corregir con buenos hábitos que nos permitan tener un «colchón» de ahorro lo suficientemente abundante para absorber cualquier caída, y aquí te enseñaremos cuáles son.
Consejos infalibles para aumentar tus ahorros al máximo
Ahorrar lo poquito que nos ha sobrado luego de hacer nuestros gastos obligatorios y darnos nuestros gustitos ya no se considera una forma responsable de llevar nuestras finanzas personales.
Si queremos ver nuestros ahorros crecer como espuma deberemos de hacer un pequeño esfuerzo extra, pues se requiere de prestarle más atención a la forma en que usamos nuestro dinero.
¡Jamás pierdas de vista tu dinero!
Muchos tendemos a llevar nuestros gastos en nuestra cabeza, pues con el paso de los años ya podemos estimar un aproximado de lo que gastamos en comida, alquiler, luz, agua y otros servicios de toda la vida.
Sin embargo, esto es contraproducente a la larga, pues los precios siempre suben y nunca bajan, es difícil tener una idea de cuánto han subido los costos de todos estos servicios si no los vamos comparando.
Una buena forma de empezar a monitorear tu dinero es guardando todos tus recibos, incluyendo los estados de cuenta de tus tarjetas. Desde luego, eso incluye los gastos más pequeños que va desde el dinero que le diste a un necesitado en la calle, la goma de mascar o el dinero del parquímetro.
Te darás cuenta que incluso esas pequeñas moneditas que vas dando durante el día, podría valer más de lo que pensabas cuando sumas su valor.
Y debido a que estos pequeños gastos «hormiga» normalmente no cuentan con un ticket que lo evidencie, es altamente recomendable tener una libreta donde anotes también esos pequeños centavos que has dado. ¡Que no se te escape nada!
No olvides los gastos anuales y suscripciones
Ya sea en una bitácora escrita o un archivo de Excel, contempla todos estos gastos sin perder de vista esos gastos anuales.
Si tienes un automóvil debes de considerar los gastos de tenencia, verificación, mantenimiento preventivo, entre otros.
La declaración anual también debe ser regulada, de ese modo podría doler un poco menos pagar impuestos si siempre los tienes contemplados entre tus gastos.
Las fiestas anuales son fantásticas para divertirse y pasar momentos agradables con familiares y amigos, por eso no debes dejar que se merme con gastos sorpresa que le pueden doler a tu billetera.
Si tienes un estimado de cuánto gastas en regalos, organización de fiestas y asistencia a eventos, también puedes incluirlo en tus anotaciones, principalmente si sabes que alguien de tu familia celebrará algo en grande y tú tendrás que colaborar en los gastos.
Toma en cuenta tus vacaciones, de ese modo tendrás mejores oportunidades de salir a pasear cada año, pues muchas personas no toman en cuenta días de descanso en sus finanzas personales, y como consecuencia, terminan quedándose en casa por falta de dinero.
O si no eres de salir cada año pero sueñas con ir a ese viaje a París o el Caribe en unos años, puedes crear un ahorro independiente a tus ahorros de emergencia para hacerlo realidad.
Usa cuentas de ahorro o tarjetas separadas para llevar un orden
Aunque no es una regla escrita, muchos conocedores de las finanzas están de acuerdo que mientras más simple, mejor.
Si bien tendemos a tener varias tarjetas para los diferentes gastos e ingresos, siempre es bueno empezar al menos con una cuenta corriente y otra de ahorros.
Otras personas acostumbran tener, además de estas dos, una tarjeta de crédito exclusivamente para gastos de emergencia, como la descompostura del automóvil, gastos médicos ante un accidente, etc., básicamente un respaldo.
La razón por la que deberías de mantener dos cuentas separadas, es que mantener todo tu capital en una cuenta corriente puede prestar a gastar el dinero más fácilmente.
Y esto ocurre incluso cuando tienes en la mente la idea de ahorrar lo más posible, y es que nuestra mente puede jugar con nosotros al ver una gran cantidad de dinero en nuestra cuenta, dándonos una sensación de «puedo hacer este gasto, aún tengo mucho dinero».
Por ello, si estás decidido a hacer crecer tus ahorros no dudes en abrir una cuenta de ahorro con los intereses más pequeños o sin intereses de ser posible.
Este funcionará como un «fondo de emergencia» incluso si ya cuentas con una tarjeta de crédito para este proósito, pues siempre es recomendable nunca gastar dinero que no tienes.
Además, al tener estas cuentas divididas podrás monitorear mejor tu dinero, ahorrándote todo ese trabajo de hacer cálculos para saber cuál es el dinero que puedes gastar y cuál es el de ahorro, no te compliques.
¿Asignar más dinero al ahorro o gastar menos para ahorrar?
Seguramente en este punto, ya cuando tienes todo tu dinero organizado, sabiendo hacia dónde va y cuánto se queda, te habrá surgido esta pregunta.
De hecho ambas son válidas pero depende de las circunstancias de cada persona, pues ambos caminos nos obliga a sacrificar algo, como aquella salida al cine, comidas en el restaurante, las vacaciones planeadas o ese nuevo modelo de iPhone que deseabas comprar.
Y eso lo podemos ver explícitamente en “gastar menos para ahorrar”, que siempre es muy recomendado adoptar, especialmente si se tratan de gastos que no vitales cuando el dinero comienza a terminarse por alguna eventualidad.
Esto nos lleva a “asignar más dinero al ahorro”, que además de evitar gastos innecesarios, también nos puede sugerir en pensar hacer rendir nuestro dinero, tal vez invirtiéndolo o consiguiendo algún dinero extra.
Sin duda esta es una mejor opción, pues nadie quisiera trabajar tan duro como para no poder disfrutar de su propio dinero en actividades recreativas que renueven el espíritu.
Siempre es una excelente opción informarse sobre diferentes formas de hacer un dinero extra, haciendo trabajar nuestro dinero, lo que nos lleva al siguiente punto.
Invierte o busca un dinero extra
Si te interesa invertir, es importante decir desde ahora que necesitarás estudiar bien cómo hacerlo correctamente, afortunadamente ya podemos contar con información útil en internet.
Algunas opciones es invertir en bonos, en forex, microcréditos, crowdfunding, etc., que te permitirá depositar parte de tus ahorros en actividades económicas que las harán crecer.
Como todo préstamo, esas personas deberán pagar un extra o interés, de modo que obtendrás de regreso tu dinero más un pequeño interés. Eso sí, si optas por otros sitios, siempre investiga bien si estas plataformas son seguras y con un respaldo legal.
Además, ve con cuidado con esas populares aplicaciones que te prometen convertirte en un master de las inversiones, que incluso enganchan “regalándote” dinero para empezar y gozar de tutoriales, esos garantizan poco y puede llevar a perder mucho dinero, ve a lo seguro.
Pero si lo tuyo no son las finanzas y te confunden todos esos términos y procedimientos, entonces tu mejor opciones es obtener un ingreso extra.
Muchas personas optan por sacarle provecho a sus hobbies, crear blogs para monetizarlos, contestar encuestas, vender fotografías o imágenes, dar clases privadas online, entre otros trabajitos de pocas horas que podrían generar ingresos.