Fue en una escena de la famosa película «Regreso al Futuro II» cuando nos maravillamos de ese viaje al futuro, específicamente un 21 de octubre del 2015.
Fue precisamente en esta fecha cuando las redes sociales explotaron recordando que ya estábamos en ese futuro donde las patinetas vuelan y donde los chicos rudos usan ropa que parece haber sido sacado de un depósito de chatarra.
Pero lo que más causó impresión en esa escena fueron esos tenis Nike que solo bastaba con meter el pie para que se accionara un mecanismo de abrochado automático, y es que todos quisiéramos un par así.
Parece ser que toda esa lluvia de atención repentina hacia la película, especialmente a esa ropa futurista automática, sirvió para que Nike utilizara la tecnología actual para hacerlo realidad.
Los Nike MAG de Regreso al Futuro II se hicieron una realidad
Todo mundo comenzó a hablar cuando Nike anunció que volvería a la realidad estos fantásticos zapatos futuristas, aunque cuatro años después de lo mencionado en la película.
Con su diseño en manos de Tinker Hatfield, Nike lanzó estos tenis edición limitada con apenas 1,500 pares y con un sistema lo más parecido a lo mostrado en la película.
Si vemos la escena de Marty, el protagonista de la película, usando los Mag por primera vez, él simplemente introdujo sus pies, inmediatamente el lazo que sujeta los tobillos se ajustó, para seguir con los lazos que moldean el empeine, como toque final, el logo de «Nike» se enciende con una luz azul, todo por sí solo.
Los Nike Make de 2011 no pudieron superar la tecnología del filme, pero nos entregó tenis de un material más resistente que la tela acolchada del filme, dándole un aspecto mucho más moderno en vez de pantuflas.
Este carece de un mecanismo de ajuste del lazo del tobillo, que se debe de abrochar y ajustar manualmente, sin embargo, sí cuenta con un mecanismo para abrochar los lazos del empeine.
Desafortunadamente, este mecanismo no es automático, sino que incorporaron botones para apretar y soltar los lazos en la parte alta del tenis estilo bota, uno debe de ajustarlos como mejor convenga y la luz del logo también brilla con otro botón.
Lo automático fueron las luces ubicadas en la suela de los tenis que se encienden cuando la persona introduce el pie.
Air Jordan XI Adapt, adopta la tecnología de abrochado de cordones automáticos.
Fue el 25 aniversario de la línea de tenis de Michael Jordan, Jordan Brand, y lo celebraron a lo grande trayendo el futuro de nuevo al presente.
Se trata de los primeros tenis comerciales con cordones automáticos llamados Air Jordan 11 Adapt que tienen básicamente las mismas propiedades que las antes mencionadas.
Aunque aparentemente no están ligadas para nada en hacerle un homenaje a Volver al Futuro II, aún vemos un diseño bastante similar en tonos blancos y grises, así como luces en las suelas.
A comparación de las MAG, estos tenis son tipo bota pero no tan altas, sino como las de todo un basquetbolista, es por ello que los botones de ajuste los encontramos a un costado de la suela.
También podemos ver dos botones en la parte exterior del calzado, una para apretar y otra para liberar los cordones del empeine, fuera de eso no tiene otra función directamente.
Eso sí, los botones de ajuste brillan en distintos colores que pueden ser controlados a través de un smartwatch o una aplicación para smarthphone, que van desde colores sólidos hasta degradados.
Esta luz led también sirve para saber la condición de los tenis, por ejemplo, si ya están bien atados o si tienen la batería baja y requiere de una recarga.
La aplicación también podría servir para ajustar los cordones, y lo mejor de todo es que se puede vincular con Apple Watch e incluso Siri.
También parece contar con cargado inalámbrico, pues viene con su placa que se conecta a la corriente eléctrica, encima se colocan los Jordan Adapt para recargar su batería que por ahora se desconoce su duración.
Estos sin duda no son un calzado que quieras tener en un día lluvioso, pues las pérdidas por descompostura serían muy grandes, pues se dice que su valor ronda por los 500 dólares o 417 euros que se pueden ir al caño por pisar un charco.