¿Qué fue de la fotografía que dejaron los astronautas sobre la superficie de la Luna en 1972?

Mucho se debate sobre si el ser humano llegó verdaderamente a pisar la Luna en 1969 sacando toda clase de explicaciones sobre la supuesta farsa, pero ninguna ha sido concluyente y fácilmente desmentido por lo que sabemos hasta ahora sobre la misión de Apolo 11.

Pero poco se ha hablado sobre las pruebas que sí se tienen como las imágenes captadas por telescopios actuales. Como es el caso de las famosas fotografías tomadas por Arizona State University, quienes lograron capturar en imagen la zona de alunizaje.

Estas imágenes no datan de 1969, si no de la misión de Apolo 16 que logró descender al piso lunar en 1972. Recordemos que han sido múltiples las visitas del humano a nuestro satélite, y al menos 12 astronautas han podido dejar su huella en su arenoso terreno.

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En la foto, se notan dos cuerpos extraños a pocos metros de distancia, uno claramente se trata de la sonda abandonada donde llegaron los astronautas, y un puntito más al norte muestra que la bandera de Estados Unidos, o al menos el asta, sigue en pie.

Alrededor de la sonda se puede se pueden ver múltiples líneas causadas por el Vehículo Lunar Rover que también se puede ver mucho más lejos al este de la sonda espacial.

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Y no son los únicos objetos que el ser humano ha dejado atrás durante sus viajes, y de eso ha sido testigo incluso el Reconnaissance Orbiter, la sonda espacial Lunar que cerca del 2010 tomó nuevas fotografías en alta resolución mostrando más módulos lunares, e incluso las huellas gracias a su cercanía con nuestro satélite natural.

Las fotografías antes mencionadas datan también de 2012, dejando ver a detalle como las banderas que se han dejado plantadas por los astronautas todavía continúan bien erguidas a pesar de las décadas.

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Charles Duke es el nombre del astronauta estadounidense que participó en el programa Apolo, con títulos en ingeniería física y un máster en aeronáutica y ciencias del espacio.

Luego de laborar en las bases aéreas de su país natal y Alemania,  ingresó a la escuela de pilotos de la fuerza aérea, donde al graduarse se dedicó a la instrucción de sistemas de control de aviones militares.

Pudo haber continuado sirviendo para la milicia, pero un anuncio en el periódico donde la NASA convocaba a aspirantes de astronautas lo animó a intentar someterse a rigurosos periodos de entrenamiento.

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Gracias a su perseverancia, conocimientos y experiencia, finalmente fue elegido en 1966 para ser parte de un grupo de 19 astronautas nuevos para las misiones de Apolo que estaban en su apogeo.

Participó como astronauta suplente en la fallida misión de Apolo 13 en 1970, pero no pudo llegar a pisar la Luna debido a problemas técnicos del módulo de servicio.

No fue hasta la misión Apolo 16 cuando finalmente pudo viajar en el módulo lunar Orión y pisar el suelo lunar en abril de 1972, una de las misiones más importantes para comprender mejor nuestro satélite.

Charles Duke fue el piloto del módulo que hizo llegar a salvo a otros astronautas como John Young que se dedicó a explorar el cráter Descartes, Thomas Mattingly quien cartografió la Luna desde el módulo Casper.

Una serie de experimentos científicos se realizaron a la par para la obtención de material de sustrato a lo largo de 26,7 kilómetros, distancia que recorrieron gracias a su vehículo lunar.

Una de las frases célebres de esta misión salió de la misma boca de Duke: “Doy conferencia sobre cómo caminar sobre la Luna, y cómo caminar sobre Jesucristo”.

Pero esta frase no es lo único que caracterizó a la misión, sino también un aspecto muy humano de los astronautas que en ese entonces eran vistos como individuos, héroes entregados a su patria y la humanidad.

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Su familia lo era todo para Duck y para él fue muy importante hacer partícipe a su familia, por eso no dudó en llevarse una fotografía de su esposa e hijos a la misión, algo que lo hizo sentir acompañado y le recordaba cada día el importante rol que ellos tienen en su vida.

Mientras Duke recogía muestras de sustrato y rocas lunares, decidió dejar la pequeña imagen familiar envuelta en plástico en el suelo, luego tomó la famosa fotografía que muestra el retrato familiar sobre la tierra virgen lunar y abajo la huella de la punta de la bota del astronauta.

Dicha fotografía la capturó con la cámara Hasselblad 500EL con lente angular de 60 mm que hicieron modificar para que los astronautas pudieran llevarlo sujeto en su traje y así capturar su travesía.

Luego de décadas y con la misión Artemisa en la puerta para volver a la Luna, es inevitable preguntarse si los astronautas podrán encontrarse con esta foto, y lo cierto es que es posible que no sea el caso.

La Luna al carecer de una atmósfera, tiende a alcanzar temperaturas extremas que van desde los -184 °C durante la noche y 214°C durante el día, ciertamente temperaturas que difícilmente el plástico y papel fotográfico ordinario podrían tolerar.

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Si bien es posible encontrarse con el papel fotográfico, lo más seguro es que ya no sea posible distinguirse la imagen en él, y el plástico posiblemente se habrá desintegrado, pero lo interesante de todo esto es que aún no sabemos cómo envejecen los objetos en condiciones extraterrestres, así que será algo interesante de averiguar.

Otros objetos que causan curiosidad volver a encontrarse: la pluma y el martillo que se dejó en homenaje a Galileo

Fue en 1590 cuando el famoso Galileo Galilei mostró a la comunidad científica sus leyes de la caída libre, algo que fue totalmente revolucionario para la época donde apenas se trataba de comprender la física en nuestro planeta.

Hasta entonces era evidente que un cuerpo pesado caía mucho más rápido que un objeto liviano, pero Galilei de pronto se formuló que no es una condición universal, pues ¿qué pasaría si dejáramos caer estos objetos en un ambiente al vacío?

Galileo dedujo que si viviéramos en un entorno con otras condiciones de aire y presión ajenas a nuestro planeta, al vacío, el martillo y la pluma caería y tocarían el piso al mismo tiempo al no tener ninguna clase de resistencia ambiental.

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Gracias a la tecnología que surgió mucho tiempo después, es que los científicos que dieron la razón a Galileo luego de crear cámaras al vacío lo suficientemente grandes para realizar el experimento de caída libre.

Esta aportación de Galileo que no parecía tener mucho al caso en su época, se convirtió en una clave fundamental cuando el ser humano se dispuso salir del planeta y así poder anticiparse a condiciones completamente diferentes.

Nuestro satélite al no tener una atmósfera, no existen muchas de las condiciones que tenemos en nuestro planeta como el aire y la presión, en la Luna se puede sentir el vacío absoluto.

Por eso fue la oportunidad perfecta para hacer el ejercicio en la Luna y así hacerle un homenaje al gran Galileo durante este tercer alunizaje. Fue así como el capitán, David Scott, sacó un martillo y una pluma, de 1,3 kilos y 30 gramos respectivamente y los hizo caer desde la misma altura.

Este evento fue grabado para la televisión del mundo, un vídeo que podemos encontrar en YouTube y donde se ven las imágenes borrosas de Scott frente a la sonda espacial sosteniendo una pluma y el martillo.

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“En mi mano izquierda tengo una pluma y en la mano derecha un martillo, me parece que una de las razones por las que estamos aquí hoy es gracias a un caballero llamado Galileo hace mucho tiempo hizo un descubrimiento bastante significativo sobre la caída de objetos en campos de gravedad”, empieza a explicar el astronauta.

“Pensamos que el mejor lugar para confirmar sus hallazgos podría ser en la Luna. Así que pensamos en probarlo aquí para ustedes. La pluma es apropiadamente una pluma de halcón, para nuestro Halcón (el nombre de la sonda espacial)”, continuó con un aire optimista.

“Los dejare caer aquí, y con suerte llegarán al suelo al mismo tiempo”, acto seguido y sin más preámbulo dejó caer ambos objetos que efectivamente llegaron al piso a la par. “¿Qué les parece eso?, esto prueba que el señor Galileo estaba en lo correcto con sus conclusiones”, termina diciendo al finalizar la grabación.

Se dice que las plumas de halcón aún podrían estar sobre la superficie lunar, así como muchos otros suvenires y objetos no necesarios para aligerar el peso durante el vuelo de regreso.