Nave espacial Starship hará «recados» antes de ir a Marte

También conocido como Super Heavy, el Starship es una nave espacial recientemente desarrollada para convertirse en el sistema de lanzamiento del futuro de SpaceX que tendrá como principal característica el ser reutilizable.

Lo que antes era un vehículo de propulsión que meramente llevaba a la nave al espacio para luego desprenderse y quedar como basura espacial que cae a la tierra como escombros, ahora será una nave que podrá ir y regresar para poder seguir realizando más misiones en el futuro.

Este pasará a ser un proyecto meramente privado de vuelo espacial que no estará relacionada con los propios planes del gobierno. Sin embargo, antes de ir a las «grandes ligas» y empezar a enviar a personas al espacio, primero se harán pruebas en casa.

CONTINUAR

El diseño actual está basado en el transporte de carga y traslados de larga duración de pasajeros, desde luego, no se parecerá nada a lo que puede llegar a ser un avión, pues se encargarán de que pueda llegar a prácticamente cualquier parte del mundo al lanzarse a órbita.

La primera etapa se enfocará en el sistema de propulsión y sus pruebas constarán de lanzamientos hacia la órbita terrestre, mientras que una segunda etapa que consta meramente  de la nave espacial, serán meramente de numerosas pruebas para ir puliendo el diseño del Starship.

La decadencia de los grandes centros comerciales está en su punto álgido

Este 2019 conocimos al que sería el prototipo más avanzado llamado Starship Hopper o Starhopper que inmediatamente fue puesto a prueba en varios vuelos de baja altura, sin embargo, este será el primero de muchas versiones que están por venir.

El resultado final tendrá que cumplir con una característica principal, y es que el Starship debe ser un cohete independiente, es decir, no tendrá otro vehículo que lo ayude a lanzarse.

Para lograr esto, SpaceX ya ha advertido que tendrán que pasar por un programa bastante extenso de pruebas de vuelo a nivel suborbital, es decir, a una altura superior a 100 kilómetros sobre el nivel del mar, donde el diseño del aterrizaje será uno de los desafíos más grande especialmente en el momento más crítico del ingreso que es al cruzar la atmósfera.

Es aquí cuando nos enteramos poco después de que SpaceX se encontraba en el desarrollo de los motores para cohete más poderosos hasta la fecha, que tienen por nombre «Raptor».

Starhopper utilizaría en agosto de 2019 estos motores Raptor para realizar algunas pruebas de vuelo de baja velocidad y altitud, donde también se probarían los procesos de despegue y aterrizaje vertical.

¿De 15 a 25 es la mejor etapa de tu vida? La verdad detrás de este mito

Del diseño en papel, a misiones de carga para la milicia, así ha sido la evolución del Starship

Elon Musk se aseguró de ir con cuidado con su proyecto, y eso lo demostró al declarar que estaba dispuesto a aplazar ofertas para iniciarse en el mundo de las acciones con su empresa, al menos mientras que sus creaciones ya estuviesen en una etapa de pruebas de vuelo.

Se apresuró a desarrollar su motor Raptor que ya se encontraba en una fase casi terminal de diseño en 2012, además ya había hecho una inversión mayor de miles de millones de dólares en el desarrollo de su sistema de cohetes reutilizables.

Cabe destacar que el camino no fue nada fácil, pues muchos de sus intentos resultaron fallidos, estrellándose y quedando inutilizables, al grado de que casi pierde la batalla con el reto de desarrollar cohetes espaciales novedosos.

Tuvieron que pasar todos estos años en que SpaceX casi se vuelve una anécdota de la historia, para que en 2020 finalmente viéramos los motores en acción. Tal vez fue aquí cuando Musk vio un poco sobre la realidad y tuvo que bajar la barra de sus expectativas y sueños.

Si bien ahora considera el objetivo de colonizar Marte a un futuro aún muy lejano, no ha dejado de probar e innovar las arquitecturas de sus naves, y los constantes fallos lo han obligado a pensar en un plan de por medio.

¿Mito o realidad? ¿Es verdad que el stress produce canas?

Para 2016, Musk empezó a darle un giro a sus naves, considerándolos ahora vehículos de transporte, o mejor dicho, un Sistema de Transporte Interplanetario (STI), que debía de coleccionar algunas características como el poder albergar y levantar pasajeros, cargas, provisiones del tanque, entre muchas otras cosas relacionados al entorno del destino.

Obviamente antes de siquiera considerar enviar materiales de colonización a Marte, primero debía hacer algunas pruebas a menor escala, y se podría pensar que la Luna sería un excelente destino, salvo que ya tiene planes para ello con la NASA y el gobierno.

Sin embargo, Musk no quería que este fuese un impedimento e intentó realizar algunas pruebas de investigación con naves en Marte, haciendo uso del Falcon Heavy y el Red Dragon, sin embargo los lanzamientos fueron aplazados terminando en cambio de planes.

Para 2018, Musk nos mostró al Starship con una nueva apariencia, específicamente unas aletas nunca antes vistas muy cerca de la punta de la nave. Estas de hecho se podían doblar para funcionar como soportes de aterrizaje.

Con esta nueva arquitectura, SpaceX envió su proyecto al Puerto de Los Ángeles, e inició inmediatamente la fabricación de la primera nave que tendría como misión realizar vuelos suborbitales a modo de prueba, que de ser exitoso daría luz verde a l primer vuelo tripulado a Marte en 2024.

Ser rico es cuestión de suerte, no de esfuerzo, según este estudio

Eso no es todo, también esta tecnología se utilizaría para otros propósitos de la empresa, como realizar misiones privadas para el turismo espacial en la órbita Lunar, que adelantaron podría estar asistida por Yusaku Maezawa, un empresario japonés.

En 2019 el diseño del prototipo del Starhopper cambio dramáticamente, ahora tenía seis motores Raptor divididos en dos grupos: tres motores que funcionan con la gravedad terrestre, y otras tres que funcionan en condiciones de vacío.

Este 2021 nos enteramos que se hicieron bastantes modificaciones, como el cambio de materiales de fibra de carbono a acero inoxidable, reforzamiento de motores, un tren de aterrizaje de apoyo, reubicación del cableado del sistema eléctrico y muchas cosas más.

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos se vio interesado en los avances de SpaceX e iniciaron un programa específicamente para la milicia llamada «Rocket Cargo», donde la empresa los proveería de cohetes reutilizables específicamente para carga.

Con una financiación de 50 millones de dólares, tanto la Fuerza Aérea como SpaceX consiguieron hacer avances importantes para el proyecto donde se necesitaría primeramente un sistema de transporte confiable.

Desde luego, SpaceX se verá beneficiado con recursos del gobierno que los ayudará a desarrollar un sistema de aterrizaje y despegue vertical más sofisticado, al mismo tiempo, sería la solución al gran problema de la armada de poder llegar a lugares donde sus aeronaves no pueden llegar por falta de espacio para aterrizar.

El desayuno de los campeones ¿Qué deberás tomar para mantenerte en forma?

Elon Musk gustaba mucho de los videojuegos, y eso lo reflejó durante su trabajo en SpaceX

Fue en 2005 cuando SpaceX ya hablaba sobre este proyecto, aunque en aquel entonces tenía como nombre el «BFR» y estaba proyectado como un cohete de gran peso, de hecho, el más grande de la familia de los Falcon de la NASA, con un peso aproximado de 100 toneladas.

Tuvieron que pasar muchas cosas para que en 2013 lo empezara a ver ahora como un vehículo transportador, de hecho, la motivación del personal de SpaceX era la de estar construyendo el que sería el transportador para preparar la colonización de Marte.

Es aquí cuando muchos escépticos que pensaban que los planes de Elon Musk de colonizar Marte era una idea completamente alocada e inalcanzable, comenzaron a ver materializado cuando se compartió la estructura de la misión y el vehículo que lo haría posible.

Todavía para 2017 esta nave se le conocía como el BFR pero con su nuevo giro, donde se decidió reemplazar a quien iba a proveer el servicio de lanzamiento de la empresa, todos aquellos relacionados a los lanzamientos a la órbita lunar, transporte intercontinental y otras misiones interplanetarias.

Bolitas de pasta de dientes para luchar contra el cambio climático

El diseño fue cambiado abruptamente este mismo año, y también se hicieron declaraciones donde estaban en búsqueda de un nombre apropiado que ya no fuera BFR, que hasta mucho después nos enteramos que significaba «Big Falcon Rocket».

Con la elocuencia que caracteriza a Elon Musk, poco tiempo después admitió que el BFG sería el nombre oficial dentro de la empresa, de la cual se inspiró en su arma favorita del videojuego Doom, pero que después le pondría algo así como un nombre artístico.

Fue así como en 2018 finalmente se publicó el nombre con el que lo conocería todo el mundo, algo más fácil de digerir y recordar por las masas, pasándose a llamar Starship, así como su propulsor nombrado Super Heavy.