Haití compró su libertad a Francia y ahora debe pagar la factura

El asesinato de George Floyd en Estados Unidos significó la gota que derramó el vaso en toda una historia de silencio forzado ante el racismo para los afroamericanos, quienes aún vislumbran las consecuencias de la esclavitud en el país norteamericano.

Si bien, en todo el mundo se vivió la esclavitud, Estados Unidos siempre ha estado en el ojo del mundo por su eterna dualidad entre ser un país de libertad y al mismo tiempo represivo por su carácter fascista en gran parte del territorio norteamericano.

Sin embargo, aunque es bien conocida la historia de la esclavitud estadounidense, la  abolición de la esclavitud, la lucha por la libertad en aquel entonces y en la actualidad, existe otro lugar en el mundo que se ha quedado congelado en el tiempo debido a este terrible mal histórico.

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Pues mientras en Europa y América echan abajo las estatuas de los colonos representantes de la esclavitud, el saqueo, el genocidio y mucho más, como lo fue Cristóbal Colón ante el despertar de la humanidad, en Haití ocurre exactamente lo contrario.

Los esclavos de Haití le pagan a sus captores por los «daños» de haberse liberado

A estas alturas de la historia de la humanidad, muchos países han tenido que pedir disculpas principalmente por las puñaladas en la espalda ocurridas en guerras y conquistas, todo por el bien de la diplomacia y los lazos de amistad que benefician a ambos países.

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Sin embargo, entre Francia y su antigua colonia, Haití, las cosas sucedieron exactamente al revés, pues pretendieron en su momento que los esclavos compensaran a sus antiguos dueños por todas las molestias causadas por haberse liberado.

Eso no es todo, la cantidad que se exigía como compensación era tan astronómica que incluso en la actualidad no ha permitido que Haití se recupere del duro golpe económico que significó cientos de años de atraso y decadencia.

Para poder comprender cómo este lindo país tropical llegó a este punto, deberemos de remontarnos a aquella época cuando Francia convirtió aquella isla en su nueva colonia, utilizando a los nativos haitianos como meros esclavos.

La Revolución Haitiana fue un gran suceso histórico ocurrido entre 1791 y 1804, y de hecho, fue el primer movimiento revolucionario ocurrido en toda Latinoamérica.

Al terminar esta gran revolución y salir los nativos haitianos airosos, se levantó el primer imperio de Haití y se abolió la esclavitud principalmente en una colonia francesa llamada Santo Domingo (Saint-Domingue) que también abarcaba lo que ahora es la República Dominicana.

Tras haber declarado su independencia, la celebración les duró bastante poco debido al gran orgullo de Francia, que se sintieron agraviados por haber perdido a sus esclavos y las tierras, así que exigieron ser inmediatamente compensados.

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Entre la espada y la pared, Haití tuvo que pagar para garantizar su libertad

Fue exactamente en 1804 cuando Haití dio un guantazo a Francia con el anuncio de que eran oficialmente independientes, dos años después, el nuevo país libre se dividió en dos partes, una gobernada por Alexandre Pétion en el sur y otro por Henri Christophe en el norte.

Por otro lado, Francia no podría tragar su derrota y todavía maquinaba cómo reconquistar lo que fue su colonia, así que diez años después, en 1814, el rey Luis XVIII envió a sus subordinados a Haití para presionarlos a rendirse.

Uno de los gobernantes, Christophe, se plantó firmemente y rechazó todo intento de Francia por volver a esclavizar al pueblo haitiano incluso bajo amenaza de iniciar una guerra. Christophe estaba dispuesto a luchar esa guerra con tal de garantizar su independencia.

Por otro lado, el segundo gobernante, Pétion, con un carácter más diplomático accedió a negociar sin tener que llegar a una guerra, así fuera pagándole a Francia para que finalmente lo reconociera como un país libre.

Para esto, Pétion se basó en un suceso similar ocurrido en Estados Unidos, donde Napoleón vendió a Estados Unidos el estado de Luisiana en aproximadamente 15 millones de francos.

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Utilizando esta cifra como referencia, fue lo que le ofreció a los antiguos colonizadores para que los dejaran finalmente en paz, pero nuevamente, Francia fue más orgullosa y no quiso hacer negocios con los que fueron sus esclavos.

Pétion no pudo continuar sus intentos por evitar una guerra mediante una negociación debido a su muerte en 1818, en su lugar, Jean Pierre Boyer subió al poder continuando con las negociaciones de su antecesor.

Y como era de esperarse, las intenciones de Christophe de luchar por la libertar a punta de ballesta y no darle un céntimo a los esclavistas, mermó las intenciones de Boyer de evitar derramar sangre, aunque al rey de Francia no iba a cambiar de parecer.

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Quien estaba dispuesto a luchar por su libertad, Christophe, murió en 1820 dándole el camino libre a Boyer para unificar el país en uno solo con él gobernándolo.

Sin embargo, no hizo falta la presencia de Christophe para que ocurriera lo inevitable: su fracaso a  las negociaciones porque Francia reconociera por las buenas a Haití como un país libre, así que tuvo que salvar lo que pudo con la diplomacia: la integridad de la isla.

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Afortunadamente para Boyer, el rey Luis XVIII murió en 1824 dejando a su lugar al rey Carlos X, quién hizo nuevamente un intento por persuadir a Boyer enviando dos subordinados a la isla, esta vez sin menciones de guerra y solamente para negociar una indemnización, que de aceptarla, reconocería a la isla como independiente.

Fue así como el 17 de abril de 1825, Carlos X expidió un decreto que estipulaba el reconocimiento de Haití como país libre a cambio de 150 millones de francos como indemnización.

Recordemos que el monto propuesto al principio era de 15 millones, que contrastado con la nueva cantidad, significaba que debían que pagar ahora 10 veces más de lo que a Estados Unidos le costó Luisiana. Un monto que según Carlos X, iba a subsanar todas las pérdidas económicas cuando prohibieron la esclavitud.

Y aunque los términos de guerra no estaban mencionados en el decreto y parecía ser una mera negociación diplomática, cabe mencionar que los subordinados que llegaron a la isla, trajeron consigo 14 enormes naves con cerca de 500 cañones listos para abrir fuego hacia la isla.

Así es, era una amenaza de guerra después de todo, de la que Boyer se sintió amenazado viéndose obligado a firmar el decreto en 1825.

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Comienzo de la decadencia en Haití

Como era de esperarse, Haití no tardó mucho tiempo en sentir el gran peso de la deuda, teniendo que pedir prestada cantidad inmensa del dinero solo para pagar la cantidad inicial.

Presionado con otra visita de los subordinados del rey, esta vez con 12 buques de guerra,  Haití no pudo hacer mucho al respecto ni siquiera cuando el monto fue reducido a 60 millones de francos en un mal llamado «Tratado de Amistad» por parte de Francia.

Entre préstamos impagables e impuestos ridículamente altos a los haitianos para poder pagar la deuda, Haití se hundió en la decadencia descuidando por completo al pueblo.

No pudiendo invertir en su propio país, los servicios de educación y salud, así como obras públicas, se quedaron rezagados y avanzando a pasos lentos. Sin mencionar que es un territorio propenso a desastres naturales que continuamente echan abajo lo poco que podían levantar.

No fue hasta 1848 cuando Francia finalmente abolió la esclavitud en sus demás colonias, esta vez por su propia mano, e hizo lo suyo indemnizando a los colonos con sus propios medios, pero ya era demasiado tarde para Haití.

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Como consecuencia, Haití aún muestra un altísimo índice de pobreza, evidenciando que la riqueza racial no es algo imaginario, pues en las antiguas colonias con comunidades afro descendientes la tasa de pobreza llega a  46%, contrastando con el 59% de Haití.

Mientras que una familia francesa promedio goza de 31,112 dólares de ingresos anuales, los haitianos solo pueden aspirar a 450 dólares.

Y seguramente más de uno pensará que Francia debería hacerse cargo del retraso de Haití ayudándolos a salir adelante, todo por algo que nunca debió suceder gracias a la arrogancia y orgullo del entonces rey de Francia.