¿De 15 a 25 es la mejor etapa de tu vida? La verdad detrás de este mito

Si pudiéramos recordar los mejores años de nuestra vida, seguramente rondaría entre los 15 y 25 años, cuando aún éramos estudiantes, la mayoría aún contaba con el apoyo de sus padres o al menos tenía la suficiente energía para trabajar, estudiar y salir de copas con los amigos.

Debido a esto, suele ser el rango de edad cuando más coleccionamos logros y experiencias satisfactorias, cuando aún somos curiosos del mundo y tenemos la idea de tener toda una vida por delante para conquistarla y lograr nuestros sueños.

No somos los únicos, las novelas, películas, canciones y otras clases de expresiones de arte suelen tener protagonistas rondando esta edad, viviendo aventuras, metiéndose en problemas, volviéndose héroes y muchas actividades más tan factibles de esta temprana edad.

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Pasada esta etapa de la vida, ¿acaso ya no tendremos la oportunidad de tener una vida plena como antes? Es lo que nos preguntamos muchas veces cuando llegamos a la adultez o edad media añorando los buenos tiempos.

Pero expertos psicólogos apuntan que la “mejor etapa” de nuestra vida no es más que una ilusión de nuestro cerebro, y se le ha denominado “la curva del recuerdo” que suele estar ubicado en estos 10 años, entre los 15 y 25 años de edad.

Desafortunadamente son pocas las investigaciones que realmente se han adentrado a investigar este fenómeno y el posible por qué de su existencia, hasta ahora hay teorías como la neurobiológica que propone que durante este periodo el proceso de maduración del cerebro permite que toda la información se quede bien guardada.

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A partir de los 25 años es cuando se estima que dejamos de desarrollarnos, comenzamos la adultez propiamente dicha y nuestro cuerpo empieza su ruta en descenso hacia el envejecimiento de forma lenta y gradual, desde luego, donde retenemos nuestras capacidades cognitivas máximas que logramos desarrollar en la juventud, para luego irlas perdiendo.

Otras teorías psicológicas mencionan que, debido a que se viven una infinidad de primeras veces en la vida, estas son las experiencias que difícilmente olvidaremos. Así que tenemos este lapso de primeras veces como el primer beso, la primera vez conduciendo, la primera vez comprando solos, la primera tarjeta bancaria, el primer amor, entre muchos otros.

Todas este gran cumulo de experiencias en tan solo 10 años nos da una sensación de que solo recordamos mejor en esta época, donde además teníamos una actitud despreocupada de la vida, así que esta combinación de sucesos puede dar la ilusión de, además, haber sido una de las mejores etapas de la vida.

Una nueva investigación arroja una teoría relacionada con nuestra etapa del desarrollo de la personalidad

En Springer Link, podemos encontrar un estudio llamado “The tracks of my years: Personal significance contributes to the reminiscence bump” ‎(Las huellas de mis años: El significado personal contribuye al bache de la reminiscencia‎), de los autores  de diferentes universidades europeas, Clare J. Rathbone del , Akira O’Connor y Chris A. Moulin.

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Ellos mencionan que esta etapa es la mejor recordada y solemos traerla más constantemente a nuestras conversaciones nostálgicas debido a que entre 15 y 25, nuestro cerebro entra en un proceso donde recuperamos mucho mejor los recuerdos e información.

Es en esta etapa donde necesitamos hacer uso de toda la información relevante disponible para empezar a definir algunos rasgos importantes del futuro, como el desarrollo de nuestra personalidad en la etapa adulta hasta la vejez.

Este enfoque, sugieren los autores, podría dar una mejor explicación a este fenómeno a comparación de las teorías de la memoria, pues está más que claro que no elegimos recuerdos al azar, ni tampoco recordamos absolutamente todo, solo lo más destacado en nuestra vida.

Y precisamente esas cosas destacables suele ser una colección de los sucesos que marcaron nuestra adultez de alguna forma, ya que tenía información valiosa para la supervivencia de sujeto, aprendizajes y lecciones incluso sobre qué no hacer para garantizar nuestra integridad.

Incluso aquellos recuerdos que parecen no ser relevante y bastante aburrida, inconscientemente nuestra mente los ha elegido porque tuvieron, en mayor o menor medida, influencia en la forma en la que nos definió como adultos.

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Resultados del estudio realizado en voluntarios para confirmar o desmentir la teoría

Los participantes del experimento fueron sometidos a una práctica bien conocida de memoria que aunque parezca simple, ha dado grandes resultados pero no ha sido utilizada mucho específicamente para esta área de investigación.

Prácticamente consiste en pedir que los voluntarios recuerden eventos sucedidos mientras expuestos a estímulos como actores o canciones populares entre la década de los 50 hasta el 2005, de acuerdo a su rango de edad.

Las observaciones arrojaron que las personas eran capaces de recordar más fácilmente lo que ocurría alrededor de una canción o película que miraron entre los 15 y 25 años precisamente.

Posteriormente se les fue asignada la tarea de elegir sus cinco canciones y películas favoritas. Los resultados iban a ser determinantes para saber si su teoría era cierta o desmentida, pues la idea es que únicamente recordaran aquellas cosas relevantes que forjaron su persona.

Si al contrario, podrían recordar claramente esas películas o canciones totalmente irrelevantes que no significaron nada en su vida, entonces la teoría de la memoria de la que hablábamos antes iba a ser más factible, entonces, ¿recordamos lo relevante o sólo cosas al azar entre los 15 y 25 años?

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 El resultado fue bastante concluyente, pues si bien podían recordar haber visto cierta película o haber escuchado otras canciones que les eran irrelevantes, las recordaban incluso cuando estuvieron expuestas fuera del rango de los 15 y 25.

En pocas palabras, podemos retener información poco relevante a lo largo de toda nuestra vida, que eventualmente podría quedar en el olvido en algún punto para dar lugar a otros eventos de aprendizaje relevante en el futuro o por meros achaques de la edad.

Para asegurar las respuestas, los investigadores sometieron a los voluntarios a un segundo estudio donde señalaban sus canciones favoritas, las que más recuerdan y tuvieron un impacto en su vida, y obtuvieron los mismos resultados.

 

Las conclusiones obtenidas luego del análisis

Los investigadores obtuvieron resultados bastante concluyentes y lograron concluir que las personas tenemos una sensación de haber vivido más y plenamente entre los 15 y 25 años porque nuestro cerebro se encuentra en un proceso crítico: el desarrollo de la identidad.

Aquellas cosas que recordamos vívidamente, están relacionadas directamente en nuestra personalidad adulta y que conservaremos por el resto de nuestras vidas.

Aquellas cosas que no tuvieron impacto en nuestra identidad pueden ser recordadas vagamente, como un mero dato mostrado como un flash para mera referencia, pero la gran mayoría es eliminada de nuestra memoria.

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Desde luego, esto no significa que ciertos aspectos de nuestra juventud permanecerán hasta nuestra vejez, solamente aquellos que moldearon nuestro carácter como nuestros gustos o aprendizajes, no otros aspectos superficiales que suelen cambiar con el tiempo.

El equipo de investigadores apunta que si bien probaron el punto de su teoría de que la memoria está más relacionada con la identidad que con la memoria o experiencias, esto no significa que debamos descartarlas o darles menos relevancia.

La mente es infinitamente compleja y la ciencia apenas ha conocido una pequeña porción de cómo funciona, así que no hay manera de suponer que las funciones de nuestro cerebro sean un camino lineal y único.

Cabe la posibilidad de que todas las teorías estén en lo cierto, y simplemente este equipo de investigadores simplemente hayan logrado encontrar una razón más de tantas del porqué de este fenómeno.

Sin embargo, por ahora podemos decir que la etapa del desarrollo del carácter es una de las etapas más determinantes, y eso ya se ha sustentado bastante incluso en periodos anteriores en nuestra vida: desde el nacimiento hasta la niñez.

Expertos han descifrado que incluso traumas pre-conciencia en el ser humano, como las condiciones o experiencias vividas desde la etapa pre-natal hasta el nacimiento pueden tener impacto en toda nuestra vida.

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También los estímulos, la atención, el afecto, la forma en la que las personas se comunicaron con nosotros, y muchos otros factores más durante el periodo de la infancia también pueden determinar las personas en las que nos convertimos en el futuro como adultos.

De hecho, la mayor parte de los problemas psicológicos que los profesionales atienden en sus consultorios en adultos mayores, está relacionado con heridas ocurridas durante su infancia incluso aunque no recuerden lo sucedido, el cuerpo tiene memoria y reacciona por sí sola.

Es aquí donde vemos la complejidad de nuestra mente y la importancia de seguir observándola para saber qué es real y qué no, como la ilusión de que nuestra juventud fue la mejor de todas, pues lo cierto es que solamente es la que mejor recordamos, teniendo realmente la oportunidad de vivir plenamente durante toda nuestra vida.