Así trabajaban los dentistas en la prehistoria

Ir al dentista es una necesidad que nadie quiere experimentar especialmente cuando se requiere de una reparación por caries o una extracción, que aunque es prácticamente indoloro gracias a la anestesia, la sensación es bastante molesta.

Si te parece una pesadilla ir a ese consultorio limpio, aclimatado con aire acondicionado y siendo intervenido por un profesional con herramientas y material especialmente diseñada para hacer un buen trabajo mientras se le da la mejor experiencia posible al paciente, entonces espera a leer cómo era antes.

¿Sabías que en la prehistoria ya se practicaba la odontología?, pues claro, una necesidad primordial en una época donde la existencia del cepillo y la pasta de dientes era inimaginable, y era necesario poder combatir las dolencias bucales.

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Y no fue hasta el año 300 antes de Cristo cuando ocurrieron las primeras intervenciones más parecidas a la odontología moderna. Esto gracias al descubrimiento de restos humanos con perforaciones en sus dientes para adornarlas con piedras preciosas incrustadas.

Los fenicios que se fundaron en el 2500 antes de Cristo y los etruscos que datan incluso desde hace 5.000 años, muestran prótesis dentales de marfil y oro en sus restos. Revelando que incluso en esa época ya se buscaban materiales que funcionaran en la boca, pero que también dieran estatus.

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Los dentistas más antiguos datan de la era prehistórica y ya arreglaban caries

Pero sin duda, el hallazgo más impresionante fue el descubierto por Riparo Fredian en la década de los 90, cuando halló un yacimiento en las montañas de la Toscana, donde se encontraron varios dientes que datas de hace 13.000 años, es decir, en el Neolítico.

En esta era mejor conocida por las pinturas rupestres y las primeras «ciudades» hecha de piedras, fue cuando vivieron estos seis individuos, dueños de los dientes hallados, que ahora son un referente valioso para documentar cómo cuidaban de sus dientes en aquella época.

Lo más impresionante es ver cómo los dientes estaban evidentemente modificados, los cortes sugieren que se logró gracias a un instrumento puntiagudo, posiblemente una piedra rota.

Claramente se vio las intenciones de hacer un agujero en la zona donde había caries. Una práctica que aún se realiza con instrumentos modernos para eliminar la zona infectada, para después rellenarla con resina o amalgama.

Sin embargo, estas sustancias moldeables no existían en el neolítico, en su lugar se ve que los dientes fueron  rellenados con betún, es decir, un alquitrán que se forma en la naturaleza. Un elemento popular pues también se encontró en canastas y herramientas, presuntamente para impermeabilizarlas y volverlas más resistentes.

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Este también significaría el primer intento de utilizar elementos artificiales para sustituir una pieza dental y posiblemente también en todo el cuerpo.

Parece algo impresionante para una versión del humano que aún cazaba y vivía en casas de piedra, pero no debemos de subestimar la inteligencia de nuestros antepasados más primitivos, pues se sabe que desde entonces ya conocían las propiedades medicinales de la plantas.

Se dice que ellos ya masticaban corteza de álamo, un árbol que guarda la versión natural de la aspirina (ácido salicílico) que utilizamos en la actualidad para calmar el dolor. También utilizaban hongos antibióticos para aliviar sus infecciones, aunque seguramente no sabían que contenían el compuesto natural de la penicilina.

Los inicios de la odontología nacieron en el antiguo Egipto

Se dice que la medicina nació en la antigua Grecia por ahí del 130 d. C en manos de Hipócrates, al que se le conoce como padre de la medicina occidental, pero se dice que pudo haber sido mucho antes.

Sin embargo, la medicina de aquel entonces era prácticamente a base de prueba y error, en ir descubriendo el cuerpo humano en el camino. Algo que en otros lados era imposible por la intervención religiosa que no permitía realizar autopsias a los muertos, siendo totalmente ignorantes de lo que había debajo de nuestra piel.

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Quienes realmente pudieron dar pasos agigantados en materia de medicina fueron los egipcios, o al menos eso se sabe por los vestigios más antiguos que se han descubierto hasta el momento, donde se dice que existió el primer médico del mundo en el 3000 antes de Cristo.

Debido a sus grandes conocimientos sobre el cuerpo humano a tan temprana edad de la humanidad, es que lograron desarrollar las disciplinas o especialidades como ahora conocemos, empezando a existir los primeros especialistas en ciertas enfermedades de acuerdo a características específicas (partes del cuerpo, edad del paciente, etc.)

Es aquí donde se dice que nació la Odontología propiamente dicha, se calcula que en el 300 antes de Cristo, realizando incrustaciones estéticas de piedras preciosas como mencionamos antes, solo que esta vez no fue al azar, sino bajo estudios estrictos y profundos sobre la dentadura humana.

Las extracciones dentales en esa época también eran bastante comunes, realizados por «profesionales» de la odontología, quienes realizaban otros procesos más complejos como cirugías para drenar obsesos realizando trepanaciones en la mandíbula.

Las inflamaciones bucales y el uso de sistemas para implantar prótesis dentales, también era algo que se estudiaba y se fue desarrollando en el antiguo Egipto, donde de hecho, se pueden ver jeroglíficos y pinturas antiguas de estas intervenciones.

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A pesar de que muchos de los tratamientos y procedimientos eran sencillos, no pararon hasta hacerse de una gran variedad de estos, demostrando la disciplina y profundidad que había sobre el estudio, tratamientos y herramientas para las tareas dentales, por ello se le considera como el inicio de la odontología.

El primer odontólogo, o al menos el más antiguo registrado, lleva como nombre Hesy-Ra, perteneciente a la Dinastía III y considerado como un cirujano dentista. Se sabe de él gracias a un panel de madera ubicada en su tumba que data del 3000 a. C, y actualmente se puede visitar en el Museo Egipcio del Cairo.

Bajo el título de «jefe de dentistas y médicos», Hesy-Ra coleccionaba diversos títulos que le dio un gran estatus y reputación, gracias al respeto y admiración que infundía a los demás médicos a su cuidado.

Gracias a Hesy-Ra, es que se pudo asociar la odontología con la medicina, pues ya no se trataba de solamente «reparar» dientes, sino de procedimientos que requieren de grandes conocimientos de la medicina, reflexionando incluso sobre cómo la salud oral pueden influenciar en la salud del resto del cuerpo humano.

El tratado de medicina más antiguo del mundo

Cuando vamos al médico por una afección, es común que el doctor nos haga preguntas sobre nuestros síntomas, si padecemos de alguna enfermedad crónica o si tenemos parientes con enfermedades hereditarias.

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Es claro que los médicos tienen un protocolo o pasos a seguir que se adapta al área de especialidad, que les permite tener una idea más profunda que permita un razonamiento clínico, donde se incluyen el seguimiento del paciente o archivo médico.

Todo esto se nos hace tan común y lógico, pero hace miles de años no era algo que se les ocurriera para mejorar un diagnóstico o conocer un paciente, o al menos eso se pensaba hasta que hallaron un papiro egipcio que data del 1500 a. C.

Estos documentos bautizados como «el papiro de Ebers», se encontró entre las pertenencias de una momia ubicada en la tumba de Assasif, que revela el que será el tratado médico más antiguo de la historia.

En él se ven los primeros intentos por entender al paciente, hacer preguntas y hacer todo lo que está en manos para encontrar un diagnóstico certero y su respectivo tratamiento como:

  • Entrevistar al enfermo metódicamente y con paciencia sobre su mal.
  • Hacer investigaciones con familiares y conocidos.
  • Encontrar el origen del problema de salud de forma directa o indirecta.
  • Preguntar por antecedentes familiares.
  • Analizar el tratamiento del paciente en caso de recaídas.
  • Planificar los cuidados médicos a mediano y largo plazo.
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Desde luego, también se aplicaba a la farmacopea, donde se registraron las plantas y productos naturales más utilizados para propósitos médicos como:

  • Resina
  • Lotus azul
  • Mirra
  • Incienso
  • Hojas de ricino

Esto no solo se aplicaban a la medicina general, también a la odontología antigua para saber la posible causa de un diente o pieza ósea maxilofacial rota, la pérdidas de dientes inexplicable a simple vista, el producto de una infección y mucho más.

También los procesos odontológicos no debían hacerse mediante métodos empíricos y por la mera experiencia, sino que debían de estar documentados y fundamentados, para que prácticamente cualquier otro odontólogo sepa realizar los mismos procedimientos que cuentan con aprobación médica.

Si ponemos todo esto en perspectiva, podemos decir que la odontología prehistórica y de las antiguas civilizaciones, prácticamente realizaban los mismos procesos que podemos ver en la actualidad, aunque afortunadamente, con herramientas y medicinas modernas que mejoran la experiencia.