Si hay algo que tenemos en común en todo el mundo, es que todos tienen la solución absoluta de la resaca luego de una buena celebración o tras haber ahogado las penas en el bar.
No solamente depende del lugar donde te encuentres, también el tiempo nos ha brindado remedios “infalibles” que han sobrevivido a nuestras fechas independientemente si son efectivos o no.
Y es que las personas han tratado de calmar estos males al menos por 4.000 mil años, cuando se cree que las personas comenzaron a ingerir a diestra y siniestra bebidas alcohólicas o frutos fermentados que prácticamente tenían el mismo efecto.
Desde luego, no siempre se tuvieron los conocimientos básicos necesarios de cómo funcionaba el cuerpo humano, así que podemos encontrar vestigios que narran la cura de las formas más extrañas posibles.
Desde baños de agua fría para curar la resaca, hasta frotar el zumo de un limón en las axilas como una protección antes de beber para que amanezcas como si nada hubiera ocurrido, sin duda son de las más locas que podríamos encontrar.
También encontramos otras curas mágicas como beber zumo de pepino, tomar café para bajar los efectos del alcohol, e incluso ingerir un huevo crudo con la esperanza de que no termines además con una infección intestinal, ¿qué más podríamos agregar a la lista?
Arqueólogos descubren una nueva cura milenaria para la resaca en Israel
Si bien comer algunos alimentos extraños y darse una ducha con agua fría puede parecer tener aunque sea un poco de sentido para asentar el estómago y hacer pasar efectos de malestar a la fuerza, en Israel no se preocuparon de que realmente tuviera sentido su idea.
El equipo de arqueólogos encontró un anillo de oro muy pequeña, con una forma singular que pareciera no caber en ningún dedo, salvo el de un niño bastante pequeño, en el medio, una amatista púrpura adorna el anillo.
Fue en la ciudad de Yavne donde fue hallado, y se dice que el antiguo anillo perteneció a la era del imperio bizantino, es decir durante el siglo IV que culminó en 1453. Pero, ¿cómo supieron sin más que se trataba de un anillo sanador de la resaca?
El encargado de la Autoridad de Antigüedades de Israel ya tenía conocimiento del uso de anillos para calmar los males, posiblemente obtenidos en toda clase de documentos de la época, pero hasta ahora no se habían encontrado con el anillo del que tanto hablaban.
Y como iban a hacerlo si tan solo esta antigüedad estaba a 150 metros de profundidad, entre los restos de lo que parecía ser un almacén de vinos donde seguramente, por ahí del siglo VII, las personas tendían a bajar para beber vino, tal vez con el anillo puesto en mano, creían que serían inmunes a los efectos posteriores.
Por la fecha, se estima que también pudo haber sido utilizado durante el comienzo de la era islámica temprana, pero si habláramos de anillos de oros con amatistas, encontraremos que hay más información en la civilización del imperio romano.
Desde luego, en aquella época era imposible que cualquier persona pudiera tener en sus manos un objeto de oro, así que probablemente perteneció a una persona de la élite, que según los vestigios, pudieron llegar a la ciudad desde mucho antes, por el siglo III.
Pero el anillo de oro en sí, no es más que un capricho y vanidad de la gente adinerada, lo que en verdad interesa es la amatista que lleva incrustada, pues esta gema era bien conocida en el mundo del ocultismo como una piedra con virtudes sobre la salud y otros aspectos, y como en aquel entonces las creencias religiosas y el ocultismo no tenían una línea clara de separación, los cultos religiosos lo popularizaron aún más.
Si bien se sabe este antecedente de la amatista en la época, el que haya sido específicamente utilizado para evitar la resaca no es más que una teoría basada en el almacén de vino donde se encontró, aunque también pudo haber pertenecido a alguien que solía visitar el lugar con alguna otra dolencia o simplemente lo utilizaba por gusto.
¿Ningún método que conoces te quita la resaca? Conoce otros remedios populares alrededor del mundo que te podrían servir
En cada lugar tienen sus propios remedios populares que van desde lo convencional que en cualquier otra parte del mundo podemos practicar, hasta aquellos que son muy únicos de cada región que está ligada con su cultura, creencias o gastronomía.
Por ejemplo, en el Reino Unido se utiliza un remedio muy popular en otras partes del mundo al ser bastante convencional, se trata de un vaso con sal de uvas efervescentes de Bayer que encontramos en cualquier farmacia o el súper.
Pero aquí maximizan su potencia tomándolo con una píldora multivitamínica, especialmente una que sea rica en vitamina C, complejo B, calcio, zinc y magnesio, una combinación bien conocida más bien para mejorar el rendimiento mental más que para curar jaquecas y nauseas.
Pero de hecho encontraron que esta combinación que no fue para nada al azar, de hecho si puede mejorar los malestares hasta cierto punto, ya que estas vitaminas precisamente forman parte del proceso metabólico del alcohol, así que tomarlas podría ayudar.
En Estados Unidos lo último que quieren es cocinar y mucho menos salir a un restaurante, así que algunas personas suelen pedir comida rápida a domicilio, pues se cree que tener el estómago lleno podría ayudar a absorber los agentes tóxicos para luego desecharlos.
Al beber mucho alcohol tendemos a ir orinar con mucha frecuencia y por lo tanto los niveles de sodio pueden desplomarse causando deshidratación y otros malestares, algo que la comida rápida alta en sodio puede compensar, aunque no sea la medida más saludable pero sí la más accesible si no has llegado a casa y quieres comer algo en el camino.
Eso sí, los profesionales de la salud aconsejan alejarse de la comida picante y demasiado grasosa pues empeora los procesos digestivos, lo más seguro es ir por una pasta, y si es posible, frutas y verduras.
En la mayoría del mundo optan por el café desde tiempos inmemorables para bajarse la borrachera, si bien es bastante popular deberías de evitarlo en lo posible especialmente si ya tienes resaca, ya que es diurético causando mucha deshidratación, y sus efectos como estimulante gástrico no te ayudará a asentar el estómago. Pero siempre puedes optar por un té con leche, galletas o pan para tener mejores efectos, ¡a la cafetería se ha dicho!
Como podemos ver la deshidratación suele ser un factor bastante problemático, esta es la razón por la que en Japón, desde tiempos ancestrales luego de beber mucho sake, tienden a comer una botana llamada umeboshi.
El umeboshi es un ume (una variación del albaricoque o ciruela) encurtida en barriles de sal hasta el punto de secarse. Los extranjeros que han probado el umeboshi suelen describirlo como un saber bastante salado y casi insoportable, como cuando se te ha metido agua de mar a la boca.
Por si no fuera poco, algunos tienden a comer su umeboshi en una taza de matcha (hoja de té verde molida) que es bastante amargo, así que además de combatir la deshidratación por el alto contenido en sodio, seguramente sabrá a un castigo por beber demasiado y “no volverlo a hacer”.
Sin duda, estos remedios tienen más sentido a lo que hacían en la antigüedad con anillos de amatista, y otros remedios terribles que mejor valía aguantarse la resaca, como los antiguos silicianos que tendían a morder un pene seco de toro para “restaurar la virilidad” luego de una resaca.
Haití es bien conocido por su vudú, que en tiempos antiguos utilizaban el poder de 13 alfileres clavados en el corcho de una botella de alcohol para quitar este mal. Pero nada comparado con los griegos y su desayuno basado en pulmones de ovejas.
Por otro lado, en Irlanda creían que enterrarse hasta el cuello en arena de río a temperaturas congelantes podía solucionar todo dolor estomacal y nauseas, aunque puede funcionar como los efectos sanadores de una ducha fría, lo cierto es que no hay ciencia detrás de ello.
Entonces, ¿cuál es la forma más fiable de vencer a la resaca según la medicina moderna y con respaldo científico? Solo necesitas dos cosas: electrolitos para la deshidratación y una aspirina para quitar el dolor de cabeza, y listo, así de simple y sin tener que hacer vudú o morder miembros de animales.