Científicos avanzan con la carne artificial y así frenar los estragos de la ganadería en el clima

Las advertencias sobre el estrago climático que impactará todo el planeta si no hacemos algo con los gases de efecto invernadero siempre ha parecido una amenaza ya sea algo irreal o muy lejano para la mente del ciudadano promedio.

Pero los científicos, organizaciones y líderes nacionales han tenido que despabilar para empezar a hacer los cambios pertinentes para esa fecha límite, donde si no se hizo algo ya iba a ser demasiado tarde. ¿Cuándo era esto? ¿Dentro de veinte o cincuenta años?

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha reportado al Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, que tenemos más tiempo de la que pensamos. Mientras que en 2015 la fecha parecía distante con un 10% de probabilidad de una gran catástrofe, pero  para este periodo de 2022 y 2026 las probabilidades han aumentado un 50%.

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Los efectos ya son mucho más visibles: heladas históricas en Texas y nieve en desierto de Atacama que impresionó a todo el mundo, hasta alzas de temperatura históricos en diversas partes del mundo apenas en primavera, sin mencionar la aparición de huracanes cada vez más potentes.

Si bien muchos de los recursos naturales son renovables, hemos llegado a un punto donde estos recursos no alcanzan a renovarse con la velocidad suficiente para que la humanidad llegue al fin de año sin carencias, esto debido a sequías más duras, el peso de la deforestación y la contaminación industrial.

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Es aquí donde caemos en uno de los sectores que menos pensamos que están acabando con el planeta: el consumo de carnes.

La ganadería para el consumo y la elaboración de subproductos superan la mitad de gases de efecto invernadero producidos en el mundo

¿La carne artificial realmente es necesaria o solo se trata de una moda y capricho de los amantes de los animales? Aunque estos movimientos anti crueldad animal tienen su punto, lo cierto es que hay algo más apremiante: el cambio climático que ya nos pisa los talones.

Ha sido la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), quienes han anotado que el sector de la producción cárnica emite una impresionante cantidad de gases de efecto invernadero que equivale a los gases que se emiten por vehículos a gasolina en prácticamente todo el mundo.

Livestock and climate change también tienen su propias cifras, donde el sector ganadero mundial y la elaboración de subproductos equivalen al 51% de los gases contaminantes totales liberados en todo el mundo.

Y a esto no hemos agregado el 70% de los bosques del amazonas que han desaparecido por la deforestación para la producción de alimentos para el ganado (y este es solo un ejemplo), además de la contaminación de agua durante todo el proceso, 10 veces superior a la contaminación de ciudades enteras, y 3 veces superior al de otros sectores industriales como el carbón, acero, ropa, etc.

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Si bien ya se han realizado diversos esfuerzos pos subsanar el impacto de la ganadería como la reforestación, utilización de biomasa, cambio de alimentación de animales de granja, innovación en técnicas de cultivo, limitar las pérdidas de carbono en eventos naturales, aún hay mucho por hacer.

Entre las actividades que mejorarían este problema pero algunos países aún no quieren tocar, tenemos: implementar medidas de regulación de contaminación en las empresas de producción cárnica e implementar un cambio a dietas más sostenibles y saludables de forma gradual.

Es por eso que la ciencia ha hecho su tarea en la elaboración de carne artificial, que pueda sustituir por completo a la carne de bovinos replicando el sabor y la consistencia que nadie está dispuesto a renunciar.

¿La carne artificial a base de plantas es más factible que la ganadería tradicional?

Aunque para algunos países la carne artificial es cosa del futuro, en lugares donde su producción ya ha iniciado desde hace tiempo, ha logrado tener gran aceptación al poder acercarse mucho al sabor que todos buscamos en nuestra jugosa hamburguesa.

Impossible Food y Beyond Meat han sido las primeras empresas de elaboración de carne artificial  que han puesto carne más saludable en la boca de las personas, y marcaron la pauta para quienes llegaran después.

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Iniciaron esta travesía ofreciendo sus productos en restaurantes a lo largo de los Estados Unidos y Canadá, y en tan solo dos años lograron que fueran aceptadas en más de 20 mil restaurantes. Sin duda, todo un éxito que ha tenido un pequeño problema.

Los restaurantes necesitan tener insumos garantizados para poder satisfacer la demanda de sus miles y miles de comensales, y la industria de la carne artificial no estaba lista para la producción a tal escala.

Aunque ha puedo en aprietos a esta industria que aún está en crecimiento, lo cierto es que es grato ver cómo la carne artificial está teniendo una tendencia a crecer en cuanto a la aceptación de las personas quienes están dispuestos a probarla aunque sea más cara.

Este tope de monto de producción se debe a la naturaleza misma de la carne artificial, pues no estamos hablando de la carne vegana que necesita tofu y otros vegetales para ser producida, sino de un complejo método de producción donde proteínas son manipuladas en procesos de laboratorio para elaborar la “carne que no es carne”.

Ante un proceso de elaboración delicado, las propuestas por mejores formas de producirla se ha vuelto vital para la industria de la carne artificial

La carne artificial llegó al 2020 con un crecimiento del 46% tan solo en los Estados Unidos, y aunque para el 2021 dio un pequeño frenón cayendo un 0.5%, al igual que en otras partes del mundo como el Reino Unido debido a la pandemia, la tendencia al crecimiento es evidente.

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Esto ha puesto en aprietos a los científicos del sector tratando de encontrar a marchas forzadas mejores técnicas para realizar la manipulación de proteínas para generar la carne de forma artificial, y afortunadamente opciones no faltan.

Sin embargo, el proceso no lo es todo, también está la lucha por encontrar la proteína ideal que se acerque aún más a la experiencia de probar carne vacuna real, y falta aún determinar si realmente este sector dará los frutos esperados al menos en cuestiones de contaminación ambiental.

Una de las propuestas aún no probadas es la fermentación que está dando mucho de qué hablar al ser bastante prometedor al menos en teoría, ya que se trata de una proteína de origen fúgico, es decir, tiene su origen en un tipo de hongo.

Es por eso que utilizar contenedores de fermentación a temperaturas controladas haría que los hongos, alimentados con jarabe de glucosa, se reproduzcan a una cantidad y velocidad superior que con otros tipos de proteína.

Y aunque suene bastante sencillo como cultivar champiñones, lo cierto es que el proceso también es delicado pues se requiere de una regulación rigurosa de la cantidad de oxígeno en los contenedores, además de vigilar los niveles de dióxido de carbono, agregando minerales, vitaminas y nitrógeno, y solo estamos tocando la superficie.

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Además de ofrecer una técnica de producción en masa, la carne artificial también brindaría una mayor sensación de saciedad a comparación de la carne de res o pollo, además de que tendría un menor valor calórico, y bueno, eventualmente también elimina los otros efectos nocivos que tiene la carne en nuestro cuerpo y el medio ambiente.

Además, ya se está evaluando qué tan benéfico sería para el medio ambiente, esto para evitar simplemente sustituir un problema por otro, y de eso se ha encargado el Dr. Florian Humpenöder, investigador y científico del Potsdam Institute for Climate Impact Research.

Sus cifras mencionan que tan solo disminuir el 20% del consumo de carne de res y sustituirla con carne artificial, reduciría hasta el 56% de la deforestación y emisión de CO2 en el mundo en tan solo un año si lo proyectamos para el 2025.

Pero esto tiene un límite, reemplazar más del 20% realmente no tiene un impacto significativo debido a que el impacto ambiental para elaborar la carne artificial llevada a una escala de producción mayor, podría equipararse con el de la carne de res tradicional.

Esto solo puede significar dos cosas, la primera que el equilibrio es el punto ideal, donde la industria cárnica no estará destinada a desaparecer del todo, sino ser parcialmente sustituida por la carne artificial, esto de forma permanente.

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Y el segundo panorama podría ser encontrar una forma aún más eficiente, con tecnología del futuro que permita un mayor índice de sustitución, o incluso reemplazar a la carne de res de forma definitiva. Eso sólo lo dirá el tiempo.