Todos los días sucede algo raro o difícil de creer en el mundo y si no hay quien lo cuente pasaría completamente desapercibido u olvidado. Algo así es lo que sucedió hace unos días cuando un agricultor ha movido, quizá sin saberlo, la frontera entre Bélgica y Francia.
El hombre movió una piedra de 150 kilogramos para poder extender la longitud de su terreno cerca del pueblo belga de Erquelinnes, según los medios locales dieron a conocer al día siguiente del suceso.
Pero al hacerlo, también modifico la frontera internacional de 200 años definida por el tratado de Kortrijk de 1820.
Como resultado de sus acciones, la frontera se movió aproximadamente 2,29 metros, que si bien parece ser una distancia no tan grande, dicho movimiento provocó un crecimiento en el territorio del sur de Bélgica y una reducción en el tamaño de la aldea francesa de Bousignies-sur-Roc.
La posición de la frontera modificada fue descubierta por un grupo de historiadores locales mientras caminaban por la zona. La piedra en cuestión, fue grabada con la fecha de 1819, la cual establece la frontera entre el sur de Bélgica y el norte de Francia.
Este grupo de historiadores franceses de mirada aguada, se encargaron durante los últimos años a vagar por el campo de su área local en el norte de Francia, siguiendo la frontera y comprobando cada marcador que encontraron con un mapa que muestra dichas piedras en sus ubicaciones originales.
Las piedras más importantes de la región que jamás deben tocarse para no provocar una guerra
Dos miembros del grupo caminaban por el bosque cerca del pueblo de Bousignies-sur-Roc, a unas 160 millas (lo que equivalen a unos 260 kilómetros) al noreste de Paris, en abril cuando se encontraron con un marcador.
Inmediatamente sospecharon que algo no estaba bien, dijo uno de los hombres, Jean Pierre Chopin, en una entrevista telefónica realizada por los medios locales.
“Por lo general, todos los marcadores se colocan de una manera muy precisa, pero este se colocó en un terreno más alto. Simplemente se veía extraño”, dicho Chopin.
Consultaron su mapa y descubrieron que la piedra no estaba en la posición esperada, sino en unos 2,2 metros (7 pies), más adentro de Francia de lo que debería estar.
“En un lugar realmente aislado”, dijo Chopin, de 58 años de edad. “Casi nadie pasa por allí, por lo que es posible que nunca se haya descubierto que fue movida deliberadamente”.
No está claro exactamente cuánto tiempo hace que se movió la piedra, y el agricultor en cuestión no ha comentado, pero Chopin supuso que había sido desplazada hace más o menos dos o tres meses.
Los marcadores de piedra, que se cree que pesan entre 300 y 600 libras, se colocaron cuando se estableció la frontera de 390 millas entre Francia y lo que ahora es Bélgica en virtud del antes mencionado Tratado de Kortrjk de 1820.
No está claro si el granjero conocía el significado de la piedra la cual tiene el número 1819 tallado en una de sus caras. En teoría, mover la piedra viola el tratado de 1820, dijo Chopin.
Afortunadamente los funcionarios locales de cada país han visto el lado divertido de la situación “Hizo que Bélgica fuera más grande y Francia más pequeña; no es una buena idea” dijo David Lavaux, del distrito belga de Erquelinnes, en una entrevista con la emisora francesa TF1.
Lavaux dijo que enviaría al agricultor, a quien no identificó, una carta formal exigiendo que la piedra sea devuelta a su ubicación legitima. Si este hombre no cumpliese con esta petición, podría enfrentar grandes cargos penales debido a sus actos.
Si no se puede llegar a un acuerdo, Lavaux dijo que recurriría al Ministerio de Relaciones Exteriores de Bélgica, que establecería una comisión franco-belga para resolver la disputa fronteriza, una medida que se requirió por última vez en 1930.
Lavaux y Welonek dijeron en entrevistas con medios de comunicación franceses que estaban convencidos de que no llegaría a eso. “Deberíamos poder evitar una nueva guerra fronteriza”, dijo Welonek al periódico La Voix du Nord.
Definitivamente se espera que el agricultor enmiende sus errores y devuelva la piedra a su ubicación original y de esa manera evitar problemas mayores en un futuro y devolver a cada región su tamaño original respetando el tratado establecido.