Nuestros abuelos vivieron en una época de prosperidad y sin tantas regulaciones que les permitieron ganar dinero trabajando incluso desde niños en alguna fábrica o vendiendo pan en el vecindario. Luego, nuestros padres entraron al juego del capitalismo donde pasar la vida en una empresa era el objetivo de todo el mundo.
Pronto, la educación se volvió un negocio cuando las empresas empezaron a contratar personal cada vez más capacitado. Los pocos que tenían una carrera universitaria terminada podían aspirar a un mejor puesto, y los que ya tenían un post grado ocupaban las elegantes oficinas con un salario que permitía lujos y andar en un carro último modelo.
Fue bajo esta visión que los millenials fueron criados, estudiar hasta llegar a la universidad e ir más allá, y así tener una vida mejor en un país que cada año se hunde más en una imparable devaluación y la inflación.
Ahora la mayoría de los jóvenes que buscaban un empleo tienen uno o dos carreras universitarias terminadas, ya no es nada sorprendente ni valioso para las empresas que ya no les conviene pagarle más a sus trabajadores, así que borraban del mapa aquellos puestos más especializados y mejor pagados donde antes solía ir un egresado de maestría.
Llega el boom de los emprendedores y ahora las personas que ni siquiera tienen una carrera universitaria ganan más dinero que un asalariado abriendo sus restaurantes, tiendas y brindando servicios independientes, y es aquí cuando nos preguntamos ¿realmente todavía vale la pena estudiar?
Tener más estudios ya no garantiza más paga y estabilidad como antes
La respuesta se divide según la experiencia de cada persona y su contexto sociocultural, pero en este lado del mundo ya no significa necesariamente ganar lo suficiente para hacerse de una casa grande con tres carros en su garaje, pero aún es una opción factible para lograr una vida tranquila con ciertas comodidades.
Estudiar más para vivir mejor es todavía vigente, y eso lo ha demostrado el informe de la Fundación Europea Sociedad y Educación que concluye con que invertir en una buena educación sigue siendo rentable a pesar de los problemas de empleos y paros que se vive.
De hecho, son las mujeres quienes se podrían beneficiar más de tener estudios universitarios y postgrado si se quiere insertar con mejores oportunidades en el mundo laboral, aunque en términos generales podría reflejarse así:
Para los trabajadores entre 18 y 35 años, en los años 2006, 2012 y 2017 (con su respectiva tasa de inflación) los jóvenes hombres entre 25 y 35 años de edad tuvieron un mayor salario que aquellos que solo cursaron bachillerato con un 39% a su favor, mientras que las mujeres universitarias podían mejorar su sueldo un 62% más que aquellas mujeres que no cursaban educación superior.
Esto podría traducirse en 600 euros más de salario para un universitario a comparación de alguien con educación secundaria superior. Mientras que los que solo cursaron la educación secundaria obligaría estarían ganando 623 euros menos por no cursar una carrera.
Pero eso no necesariamente significa tener mucho más si tenemos en cuenta que entre 2006 y 2017 los trabajadores sufrieron una baja salarial, pues cuando en promedio se ganaba 2.396 euros, en 2006 pasó a ganarse 2.112 euros.
Y aunque las mujeres universitarias pueden ganar mucho más que una que solo curso educación obligatoria, sus salarios siguen estando por debajo del promedio que los varones. Además, se detectó que las trabajadoras tenían dificultades para adquirir un puesto en actividades bien remuneradas, orillándolas a obtener generalmente un contrato a tiempo parcial o puesto de menor paga.
Entonces podemos decir que no se trata necesariamente de la factibilidad de tener estudios con el mayor grado posible, pues el verdadero problema está en un mercado laboral completamente disfuncional que se ha puesto en contra de quienes desean un puesto bien remunerado.
Aun así hay oportunidades de encontrar un trabajo estable en donde trabajar toda la vida gracias a un buen nivel educativo. Además, siempre habrá muchas más oportunidades para un profesionista de encontrar trabajo incluso en el extranjero si el desempleo local está por las nubes.
Así que, efectivamente, aún debemos apostar por tener una o dos carreras universitarias y continuar nuestros estudios y hacerse de conexiones en el proceso tanto como sea posible para asegurarnos ese salario que todos queremos.