¡Buscaban cobre y encontraron ORO! Hallan huevo de un ave no vista desde hace más de un siglo

Mucho se habla de las avestruces gracias a que su gran capacidad de adaptación ha permitido que vivan en muchos países cálidos, muchas veces siendo motivo de asombro en zoológicos, parques naturales o como miembros de una granja donde son criados.

Pero poco se habla de sus parecientes más cercanos, el emú común muy parecido al avestruz pero con plumas que asemejan una larga cabellera entre color marrón y gris, o el casuario considerado el ave más peligrosa, y que de hecho, es la mejor versión de los dinosaurios modernos que aún habitan nuestro planeta.

Ambos son considerados los antecesores de los avestruces, parte de su familia ancestral que podemos encontrar principalmente en sus hábitats naturales, Australia y Madagascar.

CONTINUAR

Sin embargo, hace ya mucho tiempo existía una versión del emú con un tamaño más pequeño, llamado emú enano o emú de la Isla Canguro, espécimen que se dejó de avistar en el siglo XVII y fue reconocido como una especie extinta en 1827.

Ahora, solo tenemos evidencia de su existencia gracias a ilustraciones realizados por los estudiosos de los animales. Una de las ilustraciones más completas que muestran al macho, la hembra y su cría, fue realizada por Charles Alexandre Lesueur, quien tuvo la fortuna de avistarlos en el Jardín de las Plantas en París.

Dinamarca construirá una isla artificial contra todo pronóstico ambiental

Esta pareja con su cría, eran originarios de la Isla King, una pequeñísima isla casi imperceptible en los mapas ubicado justo en medio del camino entre el sur de Australia, y el norte de la Isla de Tasmania.

Se dice que la primera persona en avistarla y registrarla fue Mathew Flinders en 1802 en Nepean Bay, la costa noroeste de la Isla Canguro al sur de Australia y no muy lejos de la isla King, donde según Flinders, vivían una amplia cantidad de especímenes.

Esta fabulosa ave estaba adaptada a la vida en la selva, sin embargo, tras su descubrimiento estas criaturas sufrieron de extracciones de su hábitat para ser motivo de exhibición en Europa, además la intervención humana en esta zona entre actividades desmedidas de caza y destrucción de su hábitat fueron las causas que llevaron a emú enano a la extinción.

El descubrimiento del año: Un huevo de emú enano cuyo estudio esclarecerá más sobre esta fantástica ave

Un investigador del Museo de Historia Natural de la UE, y un historiador de la Isla King fueron los que hicieron este increíble hallazgo de un huevo de un emú enano en la Isla King, y lo hicieron público luego de presentar un artículo científico publicado por Biology Letters.

Nuestros océanos: El aliado más poderoso para regular el CO2 atmosférico

Sus nombres son Julian Hume y Christian Robertson, quienes describen al huevo con bastante emoción, pues por primera vez pueden comparar un nuevo huevo con otro que han tenido en su custodia durante mucho tiempo.

En su artículo mencionan que de hecho hay tres variaciones del emú enano, uno por cada isla: Tasmania, King y Canguro, desde luego cada uno con sus propias variaciones (aunque mínimas) que los ayudaron a adaptarse a sus respectivos entornos.

Según sus estudios, estas pueden ser adaptaciones del emú que todos conocemos en la actualidad, pero que sufrieron una disminución de su tamaño y peso a la mitad debido a los recursos tan limitados que se vivían en las islas a comparación de su versión más grande que reside en Australia.

De los tres tipos de emús enanos, el que pertenecía a la Isla King es el más pequeño de todos, con la mitad de dimensiones que el emú común, pero es esto y otros pocos detalles más lo que apenas y se sabe de estas familias extintas.

Razón por la que los científicos han viajado en búsqueda de huevos de emús en las diferentes islas, pero nunca tuvieron suerte hasta ahora con este huevo encontrado en la Isla King, específicamente en una duna de arena.

El transmisor revolucionario que promete maximizar la autonomía a coches eléctricos

Luego de estudiarlo con tecnología que permite ver dentro del cascarón, descubrieron que la cría de ave estaba casi completamente desarrollada, dándoles a los investigadores la oportunidad perfecta para saber más sobre los emús enanos.

El huevo que parece tener casi las mismas dimensiones del emú mayor, dio pistas para teorizar sobre la capacidad de las crías de mantenerse mucho más tiempo en sus cascarones cuando las condiciones ambientales no eran propicias.

Se dice que las crías podían permanecer cálidos en el interior  todo el tiempo que necesitasen en las temporadas más heladas, eclosionando incluso cuando ya eran perfectamente capaces de caminar y sobrevivir por sí solos.