Dejaron a unos ingenieros crear el parque acuático más mortífero del mundo

Quien fue al parque acuático más peligroso de los Estados Unidos, fue testigo de lo común ver cómo el personal retiraba durante todo el día a las personas totalmente heridas y las tenían que salvar de ahogarse cada tantos minutos, eso sí, la diversión era tanta que podía vencer al miedo.

Se trata del parque acuático Action Park que tanto estuvo de moda en los 80s, que con tan solo ver su comercial de personas divirtiéndose sanamente en los toboganes, kayaks y carros de carrera, hacía que personas de todo el país viajara a disfrutar el verano en familia en sus atracciones.

Varias generaciones fueron testigos de cómo una leyenda nació, un parque del que todo el mundo habla e incluso se le han hecho documentales al respecto, pero no precisamente por toda la diversión que se podía vivir en Action Park, sino por la cantidad de gente que salía lastimada e incluso muerta.

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Un parque acuático al extremo donde salir ileso era un milagro

En más de un show donde se habla del emblemático Action Park, se les ha entrevistado a varias personas que pasaron su juventud en este parque, y sin duda lo que más recuerdan son las atracciones tan despiadadas que ponía en duda la seguridad que podrían brindar.

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Y estaban en lo cierto, este parque fue creado por Eugene Mulvihill luego de que perdiera su empresa, apostó todo por un resort en 1978 que contaba con una zona de esquí que le iba a dar grandes ganancias durante el invierno.

Pero los veranos eran bastante calurosos derritiendo la nieve, y pese a sus intentos por alargar el invierno un poco más con un procesador de nieve artificial, lo cierto es que no funcionó como él pensaba, así que se propuso a utilizar las tierras circundantes para otro proyecto.

Fue aquí donde nació Action Park, el parque acuático donde todos pudiesen refrescarse y divertirse durante el verano, eso sí, Eugene quería que fuese tan intrépido y divertido, que todo el mundo querría volver cada año.

Para lograr su objetivo, tuvo que pasarse por encima de varias normas regulatorias de seguridad, después de todo su parque acuático tenía que ser único y diferente al de las demás, sin esos aburridos límites que impone el gobierno.

Desde luego, para esto tenía que tener también las atracciones más emocionantes del lugar, para eso tendría que crear sus propios diseños de juegos y sus propios «niveles de dificultad” súper extremos.

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Se decidió a no gastar dinero ni perder el tiempo con ingenieros, por eso él mismo se sacó de la manga algunos diseños propios muy alocados y se hizo de un grupillo de arquitectos y diseñadores con poca moral para hacer el trabajo, de esos que Disneyland y Six Flags nunca contratarían.

Ahora después de mucho tiempo desde que Action Park cerrara sus puertas, se reveló una serie de secretos perturbadores, como que el mismo parque acuático era una zona de pruebas con maniquíes para equilibrar la seguridad con la emoción, o al menos lo suficiente para no tener que sacarlo a pedazos.

Cuando el maniquí salía del otro lado de las atracciones más o menos ileso, luego probaban con sus propios empleados con un dinerillo extra de incentivo, para saber ahora que tan mallugados podrían salir criaturas de carne y hueso.

Entre estas atracciones tan emblemáticas y sanguinarias podemos encontrar  algunas que aún se recuerdan «con cariño»:

Cannonball Loop

Un tobogán de 18 metros de altura que asemeja una pajilla, de las que tienen un loop de 360 grados en un extremo, donde más de uno recordará ser jalado por la gravedad en esa vuelta completa, haberse golpeado la cabeza con el suelo y perder más de un diente.

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La tumba

Es el nombre que cariñosamente le pusieron a la piscina de olas artificiales, donde murieron al menos seis personas tras no poder salir a la superficie por las olas extremadamente picadas.

Se dice que los socorristas tendían a sacar a diez personas por hora, y donde su mal diseño hacía que las personas chocaran unas con otras en la hora punta.

Paseo en Kayak

Lo que parecería un lindo paseo en un rio con corriente artificial simulando los rápidos, de hecho era tan potente que con frecuencia las personas salían disparadas de sus kayaks al chocar con las piedras en el camino.

Se registró una muerte luego de que el sistema de hélices que impulsaba el agua se descompusiera, provocando que el visitante callera al agua y muriera electrocutado por el mal funcionamiento del sistema.

Y ese es solo un pequeño ejemplo de esos juegos asesinos que marcó la infancia de toda una generación, para bien o para mal.