El mítico observatorio de Arecibo (Goldeneye) colapsa tras años de deterioro

En 1960 fue construido el espectacular radiotelescopio de Arecibo ubicado en Puerto Rico, y que por mucho tiempo estuvo a cargo de la Universidad Cronell de Estados Unidos.

Dicha construcción fue realizada con ayuda de la National Science Foundation, la cual estuvo cooperando con la universidad hasta finales de 2011, ya que posteriormente la Universidad Metropolitana, SRI International, y la USRA tomarían el cargo.

Durante mucho tiempo se proyectó su expansión construyendo un planetario, donde se realizarían programas de doctorado de astronomía y otras ciencias del espacio.

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Se trató del radiotelescopio más grande jamás construido con 305 metros de diámetro, con el suficiente poder para enviar información al espacio como si de un radio se tratase.

Pero también se encargaba de enviar datos a la aeronomía terrestre y otros radares al rededor del mundo.

Un colapso inminente que ya se esperaba

Con más de 60 años operando, era esperado por los ingenieros que colapsara en cualquier momento luego de observar diversos daños que ocurrieron con el paso del tiempo.

En la década de 2010, recibió el duro impacto de diversas tormentas y poderosos huracanes que la isla suele recibir cada año, dando las primeras alertas a los ingenieros encargados de la estructura sobre la estabilidad del radiotelescopio que se mantiene suspendido en el aire gracias a diversas cuerdas, como si de una telaraña se tratase.

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Para el 2017, el huracán María en categoría 4 impactó Puerto Rico, causando vientos tan fuertes que rompió la línea de alimentación del radiotelescopio y decenas de sus paneles.

En Agosto de 2020, uno de los cables que lo mantenían suspendido se rompió causando que colapsara parcialmente, recibiendo daños importantes en el plato reflector que terminó con una rotura de 30.5 metros debido al choque.

Antes de que la NSF recibiera el cable de reemplazo y tuviera la oportunidad de colocarlo, el 7 de noviembre se rompió un segundo cable causando otro colapso que terminaría rompiendo una porción del plato.

Fue aquí cuando el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos acudió a evaluar el resto de los cables, y desafortunadamente  concluyeron que ya no había forma de reparar los daños.

Debido a la inestabilidad de los cables restantes que podían reventar en cualquier momento, su reparación iba a ser de alto riesgo. El primero de diciembre de 2020 el radio telescopio finalmente terminó hecho añicos en el suelo tras romperse el tercer cable.

El legado del mítico radiotelescopio: el famoso Mensaje Arecibo

La labor del observatorio de Arecibo incluso fue tema principal de muchas películas de ciencia ficción y fue causa de que muchos fanáticos se dedicaran a escuchar el espacio desde sus máquinas caseras en sus garajes.

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Así es, se trata del Mensaje Arecibo que en noviembre de 1974 se lanzó al espacio, y cuya señal llegaba justo al borde de la Vía Láctea.

Este mensaje de 1.679 bits, estaba cargado de un paquete de datos que habla sobre la humanidad y nuestros deseos de entablar una comunicación con vida inteligente de otros planetas, al menos a 25.000 años luz de distancia.

Dichos datos contenían información sobre nuestro ADN, una figura humana con una altura de 1.74 centímetros, nuestra población de 4.300 millones (en aquel entonces) y una representación del radiotelescopio Arecibo en sí.

Sin embargo, debido a la larga distancia, se estima que este mensaje llegue hasta su trayecto final (incluso después de destruido) dentro de 25 mil años, y si recibiéramos una respuesta, seguramente tardaría otros 25 mil años en llegar a nuestro planeta.

No sabemos si la humanidad logre escuchar una posible respuesta dentro de 50 mil años, lo que sí sabemos es que la tecnología seguirá evolucionando increíblemente los próximos años.

Y el nuevo radiotelescopio «FAST» es prueba de ello, pues se trata del radiotelescopio más grande del mundo en la actualidad, superando por mucho al viejo observatorio de Arecibo con 500 metros de diámetro.

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Este fue inaugurado en China justo cuando el viejo se desplomaba, y ha venido a explorar el espacio con un «ojo» que es capaz de ver a millones de años luz de distancia en búsqueda de vida extraterrestre u otros misterios del universo.

Las primeras pruebas se realizaron en 2016, mientras que en enero de 2020 cuando arrancó sus operaciones, pero no fue hasta septiembre que iniciaría sus búsquedas a profundidad.

Sin duda, FAST llegó en el mejor momento para despedir a su predecesor, que lo dotó de todo lo necesario para seguir adelante con la misión.