El viaducto Gran Manglar, la solución sostenible para una sociedad comunicada

La ingeniería verde es un proyecto donde se busca que la ciencia coopere con la vida ecológica del planeta. Se busca crear soluciones para la conservación de las especies. En Colombia, el viaducto de Gran Manglar representa uno de esos proyectos claves, que facilitarán la conservación de muchas aves.

Cada año, una de las especies que atraviesa a la ciudad de Cartagena, es la Limosa Fedoa. Conocida en este país con el nombre de “la aguja canela”. No es una especie nativa, porque se trata de un ave que suele cruzar todo el continente, realizando una pequeña escala en el territorio de la Ciénaga de la Virgen. 

Además de esta especie, existen al menos otras 20 más de aves que llegan ese territorio. Estas especies han logrado crear un gran fenómeno de ecoturismo en la región. Y ahora, que el país cuenta con el viaducto Gran Manglar como obra de ingeniería verde, la vida de estas especies está asegurada.

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Un proyecto que acortó distancias pero preservó al medioambiente

Gloria Sánchez Anaya, quien es líder comunitaria, afirma que gracias al viaducto de Gran Manglar ahora resulta más sencillo fomentar el ecoturismo que permita estudiar más a fondo las especies y fortalecer al mismo ecosistema de la región. 

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En otro momento, se consideró que el proyecto de ingeniería verde del viaducto de Gran Manglar amenazaría a estas especies. En Colombia, lamentablemente, ha sido tan fuerte el fenómeno de proyectos que amenazan la flora y fauna del país, que muchos suponían que iba a suceder lo mismo con esta infraestructura que se le daría a la región. 

El gran aporte del viaducto de Gran Manglar es que permitió que el trayecto entre Cartagena y Barranquilla pudiese completarse en 30 minutos menos al tradicional. Pero ese no era el enfoque principal, sino el de utilizar la ingeniería verde para otorgarle una gran sostenibilidad ambiental a la región. 

Se acudió a la estrategia Top Down

Miguel Acosta, quien es el gerente de la Concesión Costera en la que se encuentran las firmas constructoras como Castro Tcherassi, Constructora Meco y Constructora Colpatria, además de MHC Ingeniería y Construcción de Obras Civiles, indicó el modo en que se analizó el impacto de este proyecto. 

En un primer lugar, basándose en la ingeniería verde, las constructoras se enfocaron en contemplar la situación deteriorada de la ciénaga y así establecer soluciones para darle un mayor impacto medioambiental. De modo que las cuatro empresas constructoras tuvieron que asumir el reto de darle un matiz ambiental al proyecto, para favorecer la conservación del lugar y las especies.

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La estrategia que se implementó entonces significó una novedad en la industria de la construcción. Se acudió al denominado sistema “Top Down”, donde lo que se busca es construir desde arriba hacia abajo. De esa manera, la ciénaga no se asfixiaría por el impacto de los equipos y los materiales usados en la construcción. 

Un proyecto basado en el “patio de prefabricados”

El Gran Manglar obtuvo así una mejor conservación. Pero para lograr que esta ingeniería verde tuviese viabilidad, se acudió a establecer en primer lugar a un lote que fue nombrado como “patio de prefabricados”. Este patio fue el que permitió realizar el montaje de toda la obra, paso a paso. El patio sirvió como punto de partida para establecer los pilotes, las secciones de cabezales y las vías. 

Con este método de trabajo, no fue necesario realizar excavaciones en la ciénaga. Algo que de ser así habría sido necesario retirar el 94% del mangle. El mangle que fue borrado de la ciénaga no llegó a representar una hectárea. Pero en cambio, si fue compensado por parte de la constructora por 1,77 hectáreas. 

Pero además de esto, el viaducto de Gran Manglar demostró algo más sobre su compromiso con la ingeniería verde. Por ejemplo, para favorecer a la ciénaga, se utilizaron muchos materiales reciclables, como lo fue el caucho utilizado para la zona asfáltica. Este caucho no solo aportó al medioambiente en materia de producción, sino que también flexibilizó los tiempos de trabajo. 

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Una obra galardonada con dos premios nacionales 

Las economías de escala también fueron beneficiadas por las constructoras. Este proyecto de ingeniería verde, fue muy bien visto en el sector, tanto así que se le concedió el Premio Nacional de Ingeniería y el Premio Nacional Ambiental Germán Gómez Pinilla. 

Sin duda alguna, la obra del viaducto Gran Manglar demuestra todo el compromiso que tienen las actuales constructoras por respetar el medioambiente y favorecer a los ecosistemas. En esto también influyó la participación de los líderes sociales que insistieron en que las constructoras debían responsabilizarse con la ciénaga. 

Las empresas constructoras que fueron contratadas para asumir este proyecto, tuvieron que ajustarse a las condiciones exigidas por el mismo pueblo a través de sus líderes sociales. El beneficio es muy notable, tal como lo afirma Yasimna Carmona. Hoy la región cuenta con una obra que servirá de referencia para proyectos futuros a nivel nacional.