Green Button: Cómo saber si una prenda es producida de forma sostenible

El consumismo ha sido lo mejor que le pudo pasar a la humanidad para poder atraer toda clase de productos que prácticamente hacen de nuestra vida algo más fácil y placentera, además ha ayudado a la economía de muchas partes del mundo a desarrollar sus naciones.

Sin embargo, todo tiene una consecuencia, y eso fue la generación de toneladas de basura y elementos tóxicos que comenzaron a traer consecuencias graves en el medio ambiente. 

Actualmente la humanidad se encuentra en una lucha a contrarreloj para poder frenar los daños al medio ambiente antes de que sea demasiado tarde. 

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Afortunadamente, muchas empresas y gobiernos han estado cambiando gradualmente la forma en la que producen sus productos y los hábitos de los consumidores, respectivamente.

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Detrás de esa prenda nueva que nos ha encantado, y aquella que desechamos por ser muy vieja, están las consecuencias de un consumismo cada vez más demandante.

Es decir, hace unas décadas el mercado era más controlado, y la relación precio-calidad era bastante sólida, pero en la actualidad, el mercado de la ropa barata es la que predomina más.

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Por lo mismo, las personas pueden comprar más ropa que antes y a un ritmo mucho más rápido debido a que se puede comprar “más por menos”, y debido a que la calidad de la ropa barata no es buena, tiende a arruinarse pronto obligando a desecharla y comprar de nuevo.

Como consecuencia, millones de toneladas de agua contaminada con los químicos textiles, así como otros tantos millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono, son liberados cada día para la producción de nuestras prendas de vestir.

Gracias a esto, la industria de la ropa está codo a codo con las actividades humanas más contaminantes del mundo junto con el transporte, la minería y la industria de los metales.

El Green Button como una solución para la contaminación

Con la esperanza de que no sea demasiado tarde, cada vez más personas en el mundo tienen más conciencia sobre controlar la manera en la que consumen productos, teniendo cuidado de no adquirir artículos contaminantes en lo posible.

Debido a ello, Green Button o Botón Verde, ha llegado para satisfacer las necesidades de las personas de conseguir prendas hechas mediante procesos sostenibles.

Además de ser amigable con el planeta, estas prendas “verdes”, también pretende solucionar el problema de explotación de los empleados, pues la industria textil es bien conocida por tener a sus trabajadores, en su mayoría mujeres necesitadas, en condiciones terribles, trabajando arduas y largas jornadas por un salario miserable.

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Adquirir una prenda con el sello de Green Button también garantiza al público que su prenda ha sido hecha por empleados que han laborado en condiciones dignas, humanas y con un salario justo.

Lo que hay detrás de la ropa sostenible verde

Las economías capitalistas y el consumismo son dos factores que van de la mano y no podrán desaparecer fácilmente, por lo que la idea de consumir productos biodegradables y sostenibles, podría ayudar a darnos más tiempo.

Esta idea del Botón Verde, mejor conocido como “Grüner Knopf”, ha sido una idea alemana presentada por Gerd Müller, ministro de Desarrollo del gobierno de Alemania, que pretende hacer del Botón Verde una insignia reglamentaria para todas  fábricas textiles del país que deseen implementar este tipo de prendas.

Ahora, cada vez que un consumidor revise la etiqueta de una prenda y vea el dibujo de un botón verde, sabrá que dicho artículo fue elaborado bajo determinados estándares laborales establecidos por ley.

De este modo, se pretende estandarizar y simplificar procesos, los certificados y la transparencia hacia el consumidor para saber exactamente qué está comprando.

Esta idea es fantástica debido al reciente aprovechamiento de los productos “verdes” que no son regulados y donde las empresas esconden información relevante para el público.

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Actualmente podemos encontrar toda clase de artículos con algo de texto en la etiqueta haciendo creer al consumidor que están adquiriendo un producto reciclable, biodegradable o amigable con el ambiente, cuando solo lo es parcialmente o en una pequeña proporción.

Aunque la iniciativa del Green Button aún tiene muchos aspectos que mejorar para ser una propuesta rentable, sin duda es un paso más hacia un consumismo más saludable para las personas y el planeta. Algo que más países deberían de implementar.