Si buscamos «sueño» en el diccionario nos arrojará conceptos ligados a la necesidad biológica de reposar, la cual tiene como objetivo regular y restablecer las funciones de nuestro cuerpo y mente.
Sin duda un concepto muy objetivo y científico, pero sabemos que un sueño no solamente está ligada a una función corporal, sino también de una actividad cerebral que da lugar a un fenómeno extraordinario del que sólo nosotros somos testigos.
Adam Haar Horowitz, del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), describe el sueño como un «espacio extraño, inaccesible y turbio, lleno de poesía, analogía y metáfora».
Desde su laboratorio en el campus del MIT, Adam Haar busca conocer mucho más de este fenómeno y poder acceder a él con una gran investigación y experimentos emocionantes.
Dormio: La tecnología como medio para acceder al lado más impresionante de nuestros sueños.
Adam Haar ha dedicado sus conocimientos y habilidades en cumplir su sueño de crear una tecnología, algo concreto, que nos ayude a acceder a ese lado metafórico de nuestra cognición, como si se tratara de una película.
Y fue gracias a años de investigación que pudo finalmente desarrollar un artefacto que podría influir en el sueño, y se llama Dormio.
Pero, a comparación de inventos ficticios que podemos ver en películas, no se trata de una pantalla donde se pueda ver los sueños.
Este aparato funciona diferente, de hecho se trata de un escáner de bioseñales, que también puede detectar en qué momento se pasa de una etapa del sueño a otra.
Señales como relajación muscular, cambio en los latidos del corazón y respiración, así como la conductencia de la piel son factores que pueden ayudar a identificar si estamos en un estadio de vigilia (la primera etapa del sueño), o el sueño profundo (la última etapa).
Un experimento con décadas en desarrollo
Se podría decir que es ahora, cuando la tecnología se encuentra tan desarrollada, que somos capaces de poder aspirar a tan gran avance. Sin embargo, este tipo de investigaciones llevan sus años.
Thomas Edison, Salvador Dalí, Edgar Allan Poe y Nikola Tesla, también han sido fieles creyentes de que algún día podríamos entender el misterioso fenómeno del sueño.
En su época, ellos intentaron tomar una siesta sosteniendo una bola de acero entre sus manos.
Su objetivo era llegar al estado máximo de relajación en el sueño profundo, y al eventualmente soltar el objeto en sus manos ellos despertarían repentinamente con las imágenes de sus sueños aún frescas y sin tener la oportunidad de olvidarlas.
Y es que nuestro cerebro está diseñado para olvidar lo que soñamos al despertar para no confundir el sueño con la realidad. Pero para creativos e inventores como Edison, Dalí o Tesla, olvidar los sueños es perder información valiosa y creativa del subconsciente que difícilmente concebirían despiertos.
El modus operandi de Dormio
Aunque Dormio no utiliza un método tan arcaico como dejar caer un objeto, su tecnología no es tan compleja como se pensaría, aunque sí que está llena de ciencia.
Para funcionar, Dormio simplemente debe conectarse a un teléfono o computadora capaz de reproducir palabras a la persona conforme avanza en sus estados del sueño hasta el más profundo.
Las palabras tendrían una influencia en lo que la persona sueña, o bien, la depositaría en el subconsciente en un estado del sueño menos profundo.
En sus resultados, Adam Haar descubrió que las palabras realmente sí influían en los sueños, de hecho, determinaban el contenido del sueño experimentado.
Posteriormente, se despertaría al sujeto a un estado ligero, iniciando una conversación a través de un robot y registrando todo lo que se dice justo antes de que el cerebro comenzara a borrar el sueño, obteniendo datos muy detallados.
Adam Haar sabe que pasamos muchas horas durmiendo a lo largo de nuestra vida, tiempo que se pierde y que podría ser rescatado si somos capaces de extraer datos relevantes de nuestros sueños.
Después de todo, como dicen los más grandes de la psicología, soñar nos ayuda a procesar y comprender nuestras emociones y los eventos que hemos vivido durante el día, es un proceso fundamental de aprendizaje de nuestro cerebro.
Poder ser conscientes y rescatar todo lo que nuestra mente nos revela a través de nuestros sueños podría llevarnos a un nivel superior de autoconocimiento y autorrealización.