La empresa 23andMe se volvió altamente famosa principalmente en Estados Unidos con sus pruebas genéticas capaces de revelar nuestras raíces con una muestra de ADN.
Además de conocer sobre la procedencia de nuestros antepasados, también otorga información sobre características genéticas guardadas como color de cabello u ojos, e incluso si nuestra familia guarda alguna enfermedad genética aún no manifestada.
Miles de personas han enviado una muestra de saliva a la empresa 23andMe básicamente por curiosidad y novedad, a cambio les harían llegar toda la información que sus genotipos guardan.
Pero, hay una cuestión que todas estas personas no se formularon, ¿qué pasa con la información que la empresa guarda?, ¿podría utilizarse todos esos datos personales para el beneficio de la empresa y que lo estén ocultando?
El negocio oculto que hizo ganar millones a 23andME a cambio de su base de datos
En 2018 nos enteramos que 23andMe hizo un acuerdo con una de las farmacéuticas más poderosas a nivel mundial, GlaxoSmithKline, otorgándole información genética de más de 5 millones de personas.
Con esto salió a la luz lo que sería el verdadero negocio de 23andMe: hacerse de una vasta base de datos de personas de todo el mundo para vendérselo a empresas farmacéuticas multimillonarias, desde luego, todo esto sin siquiera pedir permiso o molestarse en notificar a todas las personas afectadas.
Por si fuera poco, se sabe que el acuerdo entre 23andMe y las personas ni siquiera tiene un buen fundamento de privacidad que salvaguarde la integridad de los datos de las personas.
Es una falta a la confianza del consumidor que este pague por un servicio en concreto a una empresa y que este termine haciendo deliberadamente lo que desea con los datos de las personas, incluso aunque hayan firmado un acuerdo sobre el uso de sus datos.
Si la empresa tiene la autorización por parte de los clientes de hacer uso de su información, lo más razonable es que sea para el propósito por el cual fue contratado (uso interno), pero lucrar con ello con terceros sin permiso, sin duda se trata de una muestra de mala fe.
Otras inconsistencias se pueden ver en la página web de la empresa, en el caso de que los clientes no den su consentimiento de otorgar sus datos a 23andMe research.
Ahí especifica que dicha información no será parte del proyecto de investigación de la empresa, pero en ningún momento asegura que la información genética y otros datos no serán liberados para otros propósitos, mucho menos para compartirla deliberadamente con otros proveedores o servicios externos.
En pocas palabras, desde un comienzo la empresa formuló todo para lavarse las manos y burlar los derechos de privacidad de sus clientes, como consecuencia, ahora no se sabrá que tanto ha pasado con su información personal.
23andMe pierde popularidad y genera despidos en la empresa
Aun no se tiene en claro porqué la empresa ha decidido realizar despidos en masas, pero es entendible que puede deberse a un declive de la popularidad de estas pruebas genéticas, y que todo está relacionado con sus problemas de privacidad.
Aunque Wojcicki, máxima autoridad de la empresa, haya dicho más de una vez que la privacidad de sus clientes es lo primero, claramente tenían otra cosa en mente.
Además de la farmacéutica antes mencionada, después nos enteramos que hubo otras empresas de salud a las que otorgaron su base de datos, entre ellos la empresa española Almirall.
Pero también tuvo mucho que ver que la novedad ya estaba pasando y esto lo advirtió Illumina, fabricante de máquinas para procesar el ADN, quienes notaron que la demanda estaba cayendo.
Otras empresas del mismo giro como Veritas Genetics, también han notado y sufrido esta caída de demanda por estos servicios, cerrando finalmente su negocio recientemente.
Color Genomics también estuvo en números rojos, pero pudo adquirir un poco de ganancias al asociarse con otras empresas como Apple cambiando un poco su ruta de negocios.
El panorama es desolador para todas estas empresas de servicios de genética para el público en general, y solamente tendrán dos opciones: continuar como hasta ahora y eventualmente quedar en la banca rota, o cambiar de forma novedosa sus objetivos para poder sobrevivir.