En el arte de la guerra, lo que define el éxito de un ejército a otro, es su potencial bélico. Dependiendo del nivel de armas que posea un ejército, esto garantizará su éxito en el campo de batalla. Nada más hay que recordar el efecto que tuvo para los Estados Unidos el haber bombardeado a Hiroshima y Nagasaki a finales de la Segunda Guerra Mundial.
Ese hecho preciso, nos recuerda el potencial destructivo que puede tener el ser humano. Y en el caso de política internacional, el acudir a armas de este calibre le da posicionamiento a un país sobre otro. Obviamente, detrás de la invención de un arma existen años de investigación y desarrollo.
A fin de cuentas, los gobiernos del mundo justifican la creación de armas como un método preciso para mantener la seguridad nacional de éstos mismos. Cada gobierno se siente vulnerado y amenazado por los intereses de otros estados, organizaciones, e incluso, multinacionales. Y es justo ahí donde se acude al potencial militar.
Todo comenzó en Cuba
Pero a veces, el uso de armas no tiene que ser tan agresivo y disparatado como lo sería el uso de una bomba atómica, capaz de asolar a una ciudad entera. En este momento, el gobierno de los Estados Unidos, se está enfrentando a lo que podría ser un arma discreta, que ha sido capaz de afectar a algunos de sus funcionarios.
No se trata de un acontecimiento reciente, ya que en el año del 2017, el mismo Departamento de Estado del país, decidió que los funcionarios que operaban en la embajada americana de Cuba, regresaran a los Estados Unidos. ¿La razón? Muchos de dichos empleados fueron víctimas de diversas dolencias, logrando enfermarse de manera terrible.
El diagnostico general de los padecimientos de estas personas iba desde mareos y dolores de cabeza, hasta pitidos en los oídos y ciertos trastornos capaz de afectar las actividades cognitivas de los empleados. Así que el grupo de personas enfermas, tuvieron que convivir durante penosos días con estos síntomas.
Y luego se presentó un caso en China en el 2018
Tras lo cual, el gobierno decidió repatriarlos y comenzar una investigación seria sobre las razones reales que derivaron en este problema. De acuerdo al análisis llevado a cabo por el gobierno, los mismos cubanos estarían haciendo uso de armas con tecnología microondas para afectar a los funcionarios.
Se tratarían de armas muy discretas, con capacidad de ejercer el daño de manera invisible, además de ser difíciles de ser reconocidas por los sistemas de seguridad. El caso de lo ocurrido en Cuba, colocó en alerta al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, efectuando una investigación exhaustiva.
Después de lo cual se perdió toda relación con la utilidad de dichas armas. Pero no fue hasta junio del año del 2018 que el consulado de los Estados Unidos en Guangzhou en China, volvió a reconocer los mismos síntomas de dolencias y fatiga corporal, en sus funcionarios. Esto conllevó a una declaración fuerte del secretario de Estado del país, el señor Mike Pompeo.
Los hornos microondas son un ejemplo de estos equipos
En sus palabras, los informes médicos coinciden del todo con los signos de malestar presentados por los empleados de Cuba. Esta coincidencia indica que ambas embajadas sufrieron del mismo ataque, en materia de tecnología militar. Son dos casos ubicados en distintas zonas del planeta, que ofrecen un patrón que delata que algo está ocurriendo contra el gobierno americano.
Hay que tener presente también que el uso de las ondas microondas está relacionado así mismo con la industria nuclear. El doctor Percy Spencer, en un proyecto de investigación de ondas electromagnéticas, descubrió que una barra de chocolate se derritió en su bolsillo, lo que conllevó a estudiar más sobre el tema y crear equipos con estas características.
Bueno, el uso de las microondas sigue utilizándose en lo referente a los hornos microondas. Pero en el caso de armas militares con este tipo de tecnología, aún no existe una invención que trabaje con una optimización así de robusta. ¿Qué gobierno del mundo estará a cargo del desarrollo de esta arma? Eso está aún por definirse.
Lo cierto es que se trata de un arma que tendría una gran utilidad en las guerras. Imagina por un momento lo que significaría que un gran número de militares enfermara, desnutriendo el potencial de su fuerza de trabajo. Además, solo haría falta infectar a una sola persona con el efecto del arma de microondas para crear una epidemia.
Es triste que existan armas de este calibre. Pero en la industria militar, es el gobierno más astuto que invierta en la fabricación de tecnologías de guerra, el que se sentirá más protegido. Queda por ver si el gobierno de los Estados Unidos logra identificar quien está detrás de las armas de microondas.